martes, 2 de agosto de 2011

La mujer más idiota del mundo

Todo partió con la melancolía cumpleañera. Qué no iba a ser capaz de organizar mi cumple perfecto sola, que no vendría toda la gente que quería, que hace años que no organizaba yo el asunto y bla,bla,bla. Sí, ataque de infantilismo puro, propio en mi a semanas o días de mi cumple, porque aunque no parezca siempre he tenido complejo de Peter Pan, el problema es que lo sé llevar muy bien.
Después, ese sueño estúpido que me recordó lo feliz que éramos juntos, que no sólo perdí a mi novio, sino que a mi amante, amigo, partner, etc. Pésimo, qué más quieren que les diga.
Y otra vez con que no era capaz de hacer nada sola porque no sabía. Finalmente, como dice mi padre, profecía autocumplida y unas amigas me están ayudando con el asunteque del cumple...definitivamente soy una dependiente de mierda.
¿Algo más? ¡Pero por supuesto, faltaba más!
Como mi sexto sentido, intuición, alma brujística, o como quieran llamarle, no me ha abandonado pese a los años y el camino recorrido, tuve una estúpida corazonada que me hizo revisar su Facebook (público, calma, dejé la psicopatía extrema) y descubrí que se regresa a StgoCity.
[Para los que no estaban informados, un mes y medio después de mandar al carajo nuestra historia, el susodicho encontró pega en otra región del país {bastante lejana} donde no sólo trabajaba sino que también se dedicó a pololear {dato irrelevante, pero doloroso}]
La verdad es que ni siquiera me he detenido a pensar porqué la noticia me provoca tantas sensaciones desagradables, pero el asunto es que apenas lo supe comencé a tener escalofríos, me sudaron las manos, me dolió la guata y todas esas cosas propias de la sorpresa misma. Me descompuse, como digo yo.
Traté de no darle importancia, pero hoy tuve la brillante idea de ver si aún era amigo en Facebook de la que supe era su polola...y ¡paf!, sorpresa, ya no son amigos en la red social famosa.
Sí, fue una actitud estúpida, digno de la mujer más idiota del mundo, pero supongo que mi curiosidad es más fuerte y que, en alguna medida, eso me hace mejor profesional. (¬¬)
La cosa es que se me revolvieron las ideas -como debe notarse en este post- y no sé muy bien que pensar o hacer. No, más que eso, tengo poca claridad sobre lo que siento, porque tengo clarísimo que no debo hacer nada. Las cosas siguen igual esté a una hora o miles de kilómetros de distancia. El punto es que me genera cosas saber que estará más cerca, pero no sé que cosas en particular.
En la tarde le decía a una amiga que por un asunto más bien de ego, me encantaría que me buscara...pero sé que no pasará. Por otro lado, no sé si quiero verlo, si será sano hablar con él, si es que hay algo que hablar en realidad.
Entonces sé que próximamente estará en la misma ciudad que yo, dándome la oportunidad de preguntarle todo lo que quise preguntarle y decirle todo lo que sentí alguna vez...pero demasiado tarde. Quizás ese es todo el problema, este escenario llega desfasado.
Pero pese a todo termina doliendo, me hace patente que estoy sola, me reafirma que quiero una pareja, que no quiero estar sola, que quiero que me conquisten.
Y en ese preciso instante me vuelvo a sentir la mujer más idiota del mundo, porque sigo creyendo en el príncipe azul, porque me encantaría conocer al hombre de mis sueños y espero que las cosas sean como imagino. Sé que estoy equivocada, pero pareciera que el golpe no fue lo suficientemente fuerte como para matar a la niña que llevo dentro.
¿Qué hacer? Por ahora nada. Si hay algo que he aprendido en este proceso es que es mejor dejar que las cosas decanten antes de actuar apresuradamente, presionando los acontecimientos y a los demás.
Supongo que en algún momento tendré un minuto de lucidez, veré la salida con claridad y podré darle paso a lo que vendrá.

martes, 12 de julio de 2011

Nostalgia...o lo que sea

La verdad es que hace días vengo pensando pasar por aquí a depositar algunas ideas, pero se han pasado las horas sin que logre decidir qué y cómo escribir, así que he ido acumulando ideas de forma desordenada en mi cabeza. No sé por donde partir. Quizás, porque no hay un inicio claro.
Como siempre, el guionista interno no ha dejado de trabajar, pero no está causándome mayores problemas. De hecho, hasta logra entretenerme con sus locas ideas, haciendo que imagine escenarios imposibles, permitiéndome disfrutar de mi propia imaginación.
Pero la cuenta regresiva está empezando a pasarme la cuenta. Pese a que el año pasado celebré sola mi cumpleaños y que esa soledad duró más de lo que yo misma imaginé en esos primeros días de agosto, siempre sentí que habría una continuación...supongo que porque aún me quedaban esperanzas y fuerzas para insistir.
Esta vez, miro hacia atrás recordando otros cumpleaños, meses de julio pasados en que yo hacía planes imposibles y él me ayudaba a aterrizarlos; la interminable lista de deseos que manifestaba de las formas más insólitas con tal de inspirarlo a darme un regalo para hacerme saltar de felicidad.
Más de un cumpleaños lo logró...pero recuerdo con especial cariño una hermosa muñeca de porcelana. Se llama Violeta, la muñeca, que era el nombre que quería ponerle a nuestra hipotética hija. Aún me gusta como nombre para una hija futura, pero es raro pensar en ese nombre sin él acompañándome.
Y aunque, podrán apreciar, la nostalgia era alta, el nuevo trabajo y el desafío de buscar departamento para independizarme me estaban salvando de este tipo de cavilaciones...hasta que tuve un sueño el sábado.
Es medio complejo contar el sueño, porque generalmente logro recordar muchos detalles y a medida que los narro logro reconstruirles, así que siempre voy y vuelvo por el relato. Para ahorrarles el enredo, puedo resumir que estábamos juntos, felices, compartiendo un fin de semana juntos, como lo hicimos tantas veces.
Desperté con esa sensación cálida y agradable de una noche bien dormida, con el cuerpo descansado y el alma cálida, hasta que me di cuenta que estaba durmiendo sola y él seguramente figuraba despertando al lado de otra persona. Ahí desperté, en realidad. Y comencé a extrañarlo.
No sólo fue mi novio y me hizo feliz en los aspectos amorosos, digamos, sino que fue un buen partner, un maravilloso amigo, un gran compañero de trabajo en scout...de pronto descubrí que perdí a varias personas fundamentales en mi vida al perderlo a él. Sí, lo sentí patentemente recién 6 meses después. Supongo que la excesiva contención de las amigas ayudó a que pasara desapercibida esta pena.
Y volví a llorar y a dormir mal. Volví a extrañarlo y a sentir ganas de agarrar el teléfono y llamarlo. Nuevamente me pregunté porqué pasó todo lo que pasó. Otra vez sentí como mi corazón se quebraba...aunque algunas amigas encuentren cursi la frase.
Y me siento sola. Sé que tengo grandes amigas, pero no es lo mismo una amiga que una pareja y todas lo sabemos. Y no quiero estar sola.
Pero decidí que esta vez me quiero dejar conquistar, no quiero buscar, quiero dejar que la vida me sorprenda, pese al dolor, quiero sentir la soledad para luego disfrutar y valorar la compañía de alguien.
Supongo que es una decisión inteligente, pero es difícil. Y a ratos, vuelve a doler como ese día.
¿Pero que más se puede hacer cuando no sabes que quieres? Simplemente esperar, moverte por la vida esperando que algo ocurra, tomando decisiones a medida que los sucesos ocurren.
Lo único malo de todo esto, es que he comenzado a desinteresarme por mi famosa celebración...y eso que llevo meses planeándola...supongo que en unos días volverá todo a la normalidad.

viernes, 1 de julio de 2011

Antojo de un capuccino

Pese a que tengo problemas con el frío, el invierno siempre tuvo para mi cosas especiales que lo hacían mágico, romántico, melalcólico.
Cuando era pequeña, tenía unas botas de agua azules de Bubble Gummers que amaba y con las que podía meterme en cualquier posa, eran geniales. En los últimos años de la básica, el invierno era ideal para pijamadas o tardes cocinando con mi mejor amigo, una buena excusa para pasar el tiempo bien acompañada. En la media, adopté la mala costumbre de quedarme a conversar con mi profesor de literatura y en una de esas conversaciones me pegó el gusto por caminar bajo la lluvia...esa sensación de que los pensamientos y malos ratos se los llevaba el agua valían más que el reto de mi mamá al llegar empapada a la casa.
Pero después se transformó en mucho más. Paseos debajo de un solo paraguas camino a un cafecito, una buena conversación acompañada de un buen capuccino y si no estaba lloviendo una caminata haciendo crujir las hojas de los árboles del Parque Forestal.
Tengo antojo de un capuccino bien conversado en el cafecito de Lastarria...pero ya no existe el cafecito ni la compañía. Tengo nostalgia de esas caminatas conversando de superficialidades que terminaban en un análisis profundo del sistema político, económico o social del país y el mundo, y los posibles métodos de solución. Me hace falta sentirme así de amada y acompañada, con proyectos tontos y trascendentales entre manos, construyendo mi futuro y el de alguien más.
Sé que nuestra historia ya no tiene ningún sentido, que nuestros planes en la vida no calzan, que nuestra forma de vivir la vida es incompatible...que ya no te amo y que definitivamente ya no me amas...pero eso no implica que no te extrañe.
Además, el proceso de descubrir mis errores me ha mostrado que hice tantas cosas mal, que definitivamente pude hacer las cosas mejor. Aunque también he visto más errores tuyos y he logrado reafirmar mi decisión racional de dejar de luchar, pero a ratos aún duele, casi como el primer día.
Por todo eso y más tengo antojo de un capuccino. Tengo nostalgia de la vida que tenía. Tengo melancolía de sentirme amada y amar a alguien.
Definitivamente hay personas hechas para disfrutar la soltería -como varias amigas- y otras que como yo pareciera que nacimos para vivir en pareja y que la soltería nos queda incómoda. Peor si después de tantos años olvidaste como conquistar, que ya no es tan fácil conocer gente y que, por supuesto, ya no solo necesitas a un chiquillo guapo. Claro, si es que hablamos de buscar una relación, porque para pasarlo bien daría exactamente lo mismo...
A pesar de todo, tengo antojo de un capuccino.

domingo, 19 de junio de 2011

Un trozito de guión, por el guionista interno

Llevo un poco menos de una semana pensando a toda velocidad a cada segundo del día. El lunes fue un día tranquilo, en casa, donde me dediqué a saborear sensaciones más que a procesar ideas, por lo que en realidad fue un día perdido a nivel de pensamientos. Ah, y ese día lloré un poco, digamos que los acontecimientos de las 24 horas precedentes revolvieron demasiadas cosas en mi.
El martes inicié el día en sesión con la psiquiatra y, hasta ese momento, no había muchos cambios en mis ideas. Fue durante ese día, cuando procesé lo que le dije a la psiquiatra, que mi guionista interno dejó el aletargamiento del fin de semana y empezó a trabajar otra vez. Durante el día, otras conversaciones hicieron que empezara a pensar y sentir y pensar en base a esas sensaciones y...aquí estamos.
He pensado en darle vacaciones a mi guionista interno y a mi pepe grillo, pero la verdad es que son tan trabajólicos como yo y no me han dejado en paz.
Me he cuestiondo mil veces si estoy haciendo lo correcto, si no estoy jugando con mis sentimientos, si no estoy jugando con él y porqué sigo pensando en el otro pese a que me da la sensación de que dejé de estar enamorada hace un tiempo ya.
Pero, lo fundamental, es que he sido muy cobarde e impulsiva, al mismo tiempo. Cobarde porque, pesé a que he entregado más información de la necesaria, no he sido honesta ni con él ni conmigo, porque tengo miedo. E impulsiva porque -como dijo mi querida psiquiatra- tengo un problema con la temporalidad, lo que me hace ser muy controladora y obsesiva, impidiéndome ponerme en el lugar del otro, por lo que presiono las cosas hasta que consigo lo que quiero...aunque el costo sea no obtener la natural respuesta de un otro, lo que termina por agotarme también...sí, enredado, pero eso es.
Quisiera poder leer la mente para tener más información en base a la cual tomar mis decisiones, pero la vida se trata de tomar decisiones a ciegas. El problema es que ya no quiero correr riesgos, porque tengo miedo. Todavía lloro con facilidad cuando recuerdo lo mal que la pasé y cuando me acuerdo lo maravilloso que fue mientras duró, sufro por lo que perdí y al mismo tiempo por lo tonta que fui, llegando al punto de postergarme con tal de no perderlo, olvidando sueños, miedos, mi propio ritmo de vivir para seguir acompañada de alguien que, al final, solo veló por si mismo.
Porque al momento de decidir el tampoco fue empático, simplemente hizo lo que le quedó más cómodo para sufrir lo menos posible, para no escuchar reproches y evitar la culpa. No me dijo muchas cosas durante mucho tiemp y dejó todo atrás cuando juntó el valor suficiente para irse o cuando se aburrió lo suficiente, no lo sé. Supongo que ahora ya da lo mismo.
Pero ahora tengo que ser capaz de dejar que los otros a mi alrededor actúen, para ver con claridad que quieren y en base a esa información, honesta y transparente de los hechos, tomar las mejores decisiones para mi. Pero me cuesta, me cuesta dejar las cosas en manos de otro, porque eso implica confiar y no controlarlo todo...y empieza el guionista interno otra vez a trabajar.
Ya siendo domingo por la madrugada, puedo decir que he sacado muchas conclusiones y, pese a mi impulsividad, he logrado dejar algunas cosas en manos de otros.
Retomé algunas amistades olvidadas en el camino de estar emparejada y ha sido agradable volver a hablar con esas amistades y descubrir que en algunos aspectos no he cambiado tanto y que ellos han crecido.
He vuelto a ser la niñita coqueta de años atrás y me gusta. Eso implica arreglarme y cuidarme más, comenzar a valorar lo que soy, asumir mis defectos y trabajar en ellos, tanto en los físicos como en los del alma. Y me estoy cayendo bien...=P
Me he entregado a sensaciones que veía lejanas, a juegos que no calzan con mi estilo y ha sido sumamente entretenido. Descubrí cosas de mi que no imaginaba, demostrándome que soy más fuerte de lo que me había permitido.
El problema es que para llegar a eso mi guionista interno y pepe grillo me hacen sufrir y cuestionarme bastante, pero supongo que cada uno tiene sus propios demonios que enfrentar.
Ahora queda esperar, ver que ocurre a mi alrededor y tomarme con calma las decisiones ajenas que me involucren. ¿Que qué me gustaría?...mmm...difícil pregunta en realidad, porque no sé que es menos riesgoso, pero supongo que lo más riesgoso podría ser lo más entretenido. Así es que creo que me gustaría ser parte de sus preocupaciones, por lo menos. En cuanto a lo demás, creo que lo no emocional me quita menos el sueño que en otros momentos de la vida.
Buenas noches...o buenos días, como quieran.

lunes, 13 de junio de 2011

Cambio de switch

No, no ha sido fácil, pero estoy haciendo el cambio de switch. ¿Qué significa eso? Que tengo que cambiar muchas cosas para empezar a vivir otra vez y lo estoy logrando...de mejor manera de lo que esperaba.
Lo primero, era dejar de sentir que él era mío, parte fundamental de mi vida y que, por lo tanto, no podía vivir sin él y que él no podía estar con nadie más. Eso ya no va más. Eso no quiere decir que deje de ser posesiva...los últimos acontecimientos me han demostrado que no se me va a quitar tan rápido, pero estoy aprendiendo a desprenderme...incluso de mis amigas y de mi familia. Lamentablemente uno está completamente solo al fin y al cabo, aunque estemos muy bien acompañados.
Otra cosa fundamental es dejar de planificar. Y eso sí que me cuesta...es cuestión de ver como manejo mis finanzas y revisar mi agenda...pero no puedo esperar tener el control de todo y creer que lo que decida hacer, finalmente, ocurrirá. Pasan tantas cosas en el día a día que hacen cambiar las sensaciones, pensamientos, sentimientos que no hay forma de que los planes sigan un curso único y perfecto como nos gustaría.
Y, aunque lo anterior no sea suficiente, tengo que dejar a mi Pepe Grillo en paz para que se vaya de vacaciones y empezar a vivir. No se trata de dejar de pensar antes de actuar, pero si debo dejar de culparme, de juzgarme, para dejar que algunas emociones fluyan...y permitirme descubrir cosas nuevas, equivocarme, buscar en mi a una nueva persona que destaque mis virtudes, que deje atrás mis defectos y así vivir más feliz.
Seguramente hay muchas cosas más que tendré que cambiar o dejar atrás, pero por ahora creo que eso es lo más importante y, pese a todo, me ha costado menos de lo que esperaba descubrirlo, asumirlo y empezar a cambiar.
Sólo espero que el final de este camino termine bien...así como ha empezado.

viernes, 3 de junio de 2011

Recuerdos, sentimientos, rabia y volvemos a empezar

Sé que dije que iba a desprenderme de la rabia...supongo que para eso escribo, para efectivamente poder re iniciar mi vida.
Es horroroso seguir buscando por los rincones de la memoria y de las redes sociales los buenos recuerdos de lo que fuimos juntos. Extraño esa sensación de saberme acompañada, de saber que aunque no estés siempre estás a mi lado. Extraño los besos...sé que muchos querrán leer entre líneas que extraño más que eso y aunque no voy a negar que eso también lo extraño, en realidad lo que más extraño son los besos. Esos dulces, melosos y mágicos momentos en que estábamos solo los dos sobre la tierra.
Pero al mismo tiempo, mientras recuerdo con dulzura todo eso, empiezo a odiarte por no estar, por no haber querdio seguir, por dejarme de querer, por estar con alguien más ahora...por todo lo qu pasó. Y no es que te culpe de todo lo que pasó, no; eres responsable tan solo de tus actos y tus no acciones, al igual que yo...aunque creo que ya más deje de hacer que hice...en fin.
Entonces entiendo que sigo enamorada de un fantasma, de un hombre que estuvo a mi lado, de ese niño-hombre que temblaba junto a mi en el cine antes de esa linda y tonta conversación en que decidimos estar juntos. Pero cuando pienso en el que está en otra ciudad, lejos, en un nuevo trabajo y con una nueva pareja...me da rabia, porque ese es el que se rindió.
Es tonto, lo sé, pero eso es lo que me pasa. Por eso es que, de alguna forma, me siento mejor y solo tengo recaídas cuando mis sentimientos se esmeran en bucear entre los recuerdos.
Y es aquí cundo me pregunto si esta histori terminará algún día, porque -lamentablemente como dice una amiga- no puedo sacar de mi memoria los bellos recuerdos.
Eso es lo peor...al final, en el recuento, tengo tantos recuerdos maravillosos que pareciera que podríamos haber estado juntos para siempre...y ahí empezamos otra vez.
Y eso me pasa ahora. Pareciera que ahora que decidí sacarte de mi para empezar de nuevo, tus recuerdos se esmeran en mantenerte vivo para que no pueda seguir. Tus recuerdos son más persistentes que tú...gracioso.
Pero, de alguna forma, esto sirve para ver que lo que añoro ya no está y, por lo tanto, mi única opción para sentirme así nuevamente es que empiece otra vez y le regale lo que tengo para dar a otra persona...un nuevo príncipe azul.
A ratos me gusta pensar que lees esto, pero sé que no es así. Nunca seguiste mi blog, creo que sentías que era como leer mi diario de vida y solo pasabas por aquí cuando te invitaba. A ratos me gustaría volver a invitarte a leer. No, no es buena idea.