Pese a que tengo problemas con el frío, el invierno siempre tuvo para mi cosas especiales que lo hacían mágico, romántico, melalcólico.
Cuando era pequeña, tenía unas botas de agua azules de Bubble Gummers que amaba y con las que podía meterme en cualquier posa, eran geniales. En los últimos años de la básica, el invierno era ideal para pijamadas o tardes cocinando con mi mejor amigo, una buena excusa para pasar el tiempo bien acompañada. En la media, adopté la mala costumbre de quedarme a conversar con mi profesor de literatura y en una de esas conversaciones me pegó el gusto por caminar bajo la lluvia...esa sensación de que los pensamientos y malos ratos se los llevaba el agua valían más que el reto de mi mamá al llegar empapada a la casa.
Pero después se transformó en mucho más. Paseos debajo de un solo paraguas camino a un cafecito, una buena conversación acompañada de un buen capuccino y si no estaba lloviendo una caminata haciendo crujir las hojas de los árboles del Parque Forestal.
Tengo antojo de un capuccino bien conversado en el cafecito de Lastarria...pero ya no existe el cafecito ni la compañía. Tengo nostalgia de esas caminatas conversando de superficialidades que terminaban en un análisis profundo del sistema político, económico o social del país y el mundo, y los posibles métodos de solución. Me hace falta sentirme así de amada y acompañada, con proyectos tontos y trascendentales entre manos, construyendo mi futuro y el de alguien más.
Sé que nuestra historia ya no tiene ningún sentido, que nuestros planes en la vida no calzan, que nuestra forma de vivir la vida es incompatible...que ya no te amo y que definitivamente ya no me amas...pero eso no implica que no te extrañe.
Además, el proceso de descubrir mis errores me ha mostrado que hice tantas cosas mal, que definitivamente pude hacer las cosas mejor. Aunque también he visto más errores tuyos y he logrado reafirmar mi decisión racional de dejar de luchar, pero a ratos aún duele, casi como el primer día.
Por todo eso y más tengo antojo de un capuccino. Tengo nostalgia de la vida que tenía. Tengo melancolía de sentirme amada y amar a alguien.
Definitivamente hay personas hechas para disfrutar la soltería -como varias amigas- y otras que como yo pareciera que nacimos para vivir en pareja y que la soltería nos queda incómoda. Peor si después de tantos años olvidaste como conquistar, que ya no es tan fácil conocer gente y que, por supuesto, ya no solo necesitas a un chiquillo guapo. Claro, si es que hablamos de buscar una relación, porque para pasarlo bien daría exactamente lo mismo...
A pesar de todo, tengo antojo de un capuccino.
viernes, 1 de julio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
Un trozito de guión, por el guionista interno
Llevo un poco menos de una semana pensando a toda velocidad a cada segundo del día. El lunes fue un día tranquilo, en casa, donde me dediqué a saborear sensaciones más que a procesar ideas, por lo que en realidad fue un día perdido a nivel de pensamientos. Ah, y ese día lloré un poco, digamos que los acontecimientos de las 24 horas precedentes revolvieron demasiadas cosas en mi.
El martes inicié el día en sesión con la psiquiatra y, hasta ese momento, no había muchos cambios en mis ideas. Fue durante ese día, cuando procesé lo que le dije a la psiquiatra, que mi guionista interno dejó el aletargamiento del fin de semana y empezó a trabajar otra vez. Durante el día, otras conversaciones hicieron que empezara a pensar y sentir y pensar en base a esas sensaciones y...aquí estamos.
He pensado en darle vacaciones a mi guionista interno y a mi pepe grillo, pero la verdad es que son tan trabajólicos como yo y no me han dejado en paz.
Me he cuestiondo mil veces si estoy haciendo lo correcto, si no estoy jugando con mis sentimientos, si no estoy jugando con él y porqué sigo pensando en el otro pese a que me da la sensación de que dejé de estar enamorada hace un tiempo ya.
Pero, lo fundamental, es que he sido muy cobarde e impulsiva, al mismo tiempo. Cobarde porque, pesé a que he entregado más información de la necesaria, no he sido honesta ni con él ni conmigo, porque tengo miedo. E impulsiva porque -como dijo mi querida psiquiatra- tengo un problema con la temporalidad, lo que me hace ser muy controladora y obsesiva, impidiéndome ponerme en el lugar del otro, por lo que presiono las cosas hasta que consigo lo que quiero...aunque el costo sea no obtener la natural respuesta de un otro, lo que termina por agotarme también...sí, enredado, pero eso es.
Quisiera poder leer la mente para tener más información en base a la cual tomar mis decisiones, pero la vida se trata de tomar decisiones a ciegas. El problema es que ya no quiero correr riesgos, porque tengo miedo. Todavía lloro con facilidad cuando recuerdo lo mal que la pasé y cuando me acuerdo lo maravilloso que fue mientras duró, sufro por lo que perdí y al mismo tiempo por lo tonta que fui, llegando al punto de postergarme con tal de no perderlo, olvidando sueños, miedos, mi propio ritmo de vivir para seguir acompañada de alguien que, al final, solo veló por si mismo.
Porque al momento de decidir el tampoco fue empático, simplemente hizo lo que le quedó más cómodo para sufrir lo menos posible, para no escuchar reproches y evitar la culpa. No me dijo muchas cosas durante mucho tiemp y dejó todo atrás cuando juntó el valor suficiente para irse o cuando se aburrió lo suficiente, no lo sé. Supongo que ahora ya da lo mismo.
Pero ahora tengo que ser capaz de dejar que los otros a mi alrededor actúen, para ver con claridad que quieren y en base a esa información, honesta y transparente de los hechos, tomar las mejores decisiones para mi. Pero me cuesta, me cuesta dejar las cosas en manos de otro, porque eso implica confiar y no controlarlo todo...y empieza el guionista interno otra vez a trabajar.
Ya siendo domingo por la madrugada, puedo decir que he sacado muchas conclusiones y, pese a mi impulsividad, he logrado dejar algunas cosas en manos de otros.
Retomé algunas amistades olvidadas en el camino de estar emparejada y ha sido agradable volver a hablar con esas amistades y descubrir que en algunos aspectos no he cambiado tanto y que ellos han crecido.
He vuelto a ser la niñita coqueta de años atrás y me gusta. Eso implica arreglarme y cuidarme más, comenzar a valorar lo que soy, asumir mis defectos y trabajar en ellos, tanto en los físicos como en los del alma. Y me estoy cayendo bien...=P
Me he entregado a sensaciones que veía lejanas, a juegos que no calzan con mi estilo y ha sido sumamente entretenido. Descubrí cosas de mi que no imaginaba, demostrándome que soy más fuerte de lo que me había permitido.
El problema es que para llegar a eso mi guionista interno y pepe grillo me hacen sufrir y cuestionarme bastante, pero supongo que cada uno tiene sus propios demonios que enfrentar.
Ahora queda esperar, ver que ocurre a mi alrededor y tomarme con calma las decisiones ajenas que me involucren. ¿Que qué me gustaría?...mmm...difícil pregunta en realidad, porque no sé que es menos riesgoso, pero supongo que lo más riesgoso podría ser lo más entretenido. Así es que creo que me gustaría ser parte de sus preocupaciones, por lo menos. En cuanto a lo demás, creo que lo no emocional me quita menos el sueño que en otros momentos de la vida.
Buenas noches...o buenos días, como quieran.
El martes inicié el día en sesión con la psiquiatra y, hasta ese momento, no había muchos cambios en mis ideas. Fue durante ese día, cuando procesé lo que le dije a la psiquiatra, que mi guionista interno dejó el aletargamiento del fin de semana y empezó a trabajar otra vez. Durante el día, otras conversaciones hicieron que empezara a pensar y sentir y pensar en base a esas sensaciones y...aquí estamos.
He pensado en darle vacaciones a mi guionista interno y a mi pepe grillo, pero la verdad es que son tan trabajólicos como yo y no me han dejado en paz.
Me he cuestiondo mil veces si estoy haciendo lo correcto, si no estoy jugando con mis sentimientos, si no estoy jugando con él y porqué sigo pensando en el otro pese a que me da la sensación de que dejé de estar enamorada hace un tiempo ya.
Pero, lo fundamental, es que he sido muy cobarde e impulsiva, al mismo tiempo. Cobarde porque, pesé a que he entregado más información de la necesaria, no he sido honesta ni con él ni conmigo, porque tengo miedo. E impulsiva porque -como dijo mi querida psiquiatra- tengo un problema con la temporalidad, lo que me hace ser muy controladora y obsesiva, impidiéndome ponerme en el lugar del otro, por lo que presiono las cosas hasta que consigo lo que quiero...aunque el costo sea no obtener la natural respuesta de un otro, lo que termina por agotarme también...sí, enredado, pero eso es.
Quisiera poder leer la mente para tener más información en base a la cual tomar mis decisiones, pero la vida se trata de tomar decisiones a ciegas. El problema es que ya no quiero correr riesgos, porque tengo miedo. Todavía lloro con facilidad cuando recuerdo lo mal que la pasé y cuando me acuerdo lo maravilloso que fue mientras duró, sufro por lo que perdí y al mismo tiempo por lo tonta que fui, llegando al punto de postergarme con tal de no perderlo, olvidando sueños, miedos, mi propio ritmo de vivir para seguir acompañada de alguien que, al final, solo veló por si mismo.
Porque al momento de decidir el tampoco fue empático, simplemente hizo lo que le quedó más cómodo para sufrir lo menos posible, para no escuchar reproches y evitar la culpa. No me dijo muchas cosas durante mucho tiemp y dejó todo atrás cuando juntó el valor suficiente para irse o cuando se aburrió lo suficiente, no lo sé. Supongo que ahora ya da lo mismo.
Pero ahora tengo que ser capaz de dejar que los otros a mi alrededor actúen, para ver con claridad que quieren y en base a esa información, honesta y transparente de los hechos, tomar las mejores decisiones para mi. Pero me cuesta, me cuesta dejar las cosas en manos de otro, porque eso implica confiar y no controlarlo todo...y empieza el guionista interno otra vez a trabajar.
Ya siendo domingo por la madrugada, puedo decir que he sacado muchas conclusiones y, pese a mi impulsividad, he logrado dejar algunas cosas en manos de otros.
Retomé algunas amistades olvidadas en el camino de estar emparejada y ha sido agradable volver a hablar con esas amistades y descubrir que en algunos aspectos no he cambiado tanto y que ellos han crecido.
He vuelto a ser la niñita coqueta de años atrás y me gusta. Eso implica arreglarme y cuidarme más, comenzar a valorar lo que soy, asumir mis defectos y trabajar en ellos, tanto en los físicos como en los del alma. Y me estoy cayendo bien...=P
Me he entregado a sensaciones que veía lejanas, a juegos que no calzan con mi estilo y ha sido sumamente entretenido. Descubrí cosas de mi que no imaginaba, demostrándome que soy más fuerte de lo que me había permitido.
El problema es que para llegar a eso mi guionista interno y pepe grillo me hacen sufrir y cuestionarme bastante, pero supongo que cada uno tiene sus propios demonios que enfrentar.
Ahora queda esperar, ver que ocurre a mi alrededor y tomarme con calma las decisiones ajenas que me involucren. ¿Que qué me gustaría?...mmm...difícil pregunta en realidad, porque no sé que es menos riesgoso, pero supongo que lo más riesgoso podría ser lo más entretenido. Así es que creo que me gustaría ser parte de sus preocupaciones, por lo menos. En cuanto a lo demás, creo que lo no emocional me quita menos el sueño que en otros momentos de la vida.
Buenas noches...o buenos días, como quieran.
lunes, 13 de junio de 2011
Cambio de switch
No, no ha sido fácil, pero estoy haciendo el cambio de switch. ¿Qué significa eso? Que tengo que cambiar muchas cosas para empezar a vivir otra vez y lo estoy logrando...de mejor manera de lo que esperaba.
Lo primero, era dejar de sentir que él era mío, parte fundamental de mi vida y que, por lo tanto, no podía vivir sin él y que él no podía estar con nadie más. Eso ya no va más. Eso no quiere decir que deje de ser posesiva...los últimos acontecimientos me han demostrado que no se me va a quitar tan rápido, pero estoy aprendiendo a desprenderme...incluso de mis amigas y de mi familia. Lamentablemente uno está completamente solo al fin y al cabo, aunque estemos muy bien acompañados.
Otra cosa fundamental es dejar de planificar. Y eso sí que me cuesta...es cuestión de ver como manejo mis finanzas y revisar mi agenda...pero no puedo esperar tener el control de todo y creer que lo que decida hacer, finalmente, ocurrirá. Pasan tantas cosas en el día a día que hacen cambiar las sensaciones, pensamientos, sentimientos que no hay forma de que los planes sigan un curso único y perfecto como nos gustaría.
Y, aunque lo anterior no sea suficiente, tengo que dejar a mi Pepe Grillo en paz para que se vaya de vacaciones y empezar a vivir. No se trata de dejar de pensar antes de actuar, pero si debo dejar de culparme, de juzgarme, para dejar que algunas emociones fluyan...y permitirme descubrir cosas nuevas, equivocarme, buscar en mi a una nueva persona que destaque mis virtudes, que deje atrás mis defectos y así vivir más feliz.
Seguramente hay muchas cosas más que tendré que cambiar o dejar atrás, pero por ahora creo que eso es lo más importante y, pese a todo, me ha costado menos de lo que esperaba descubrirlo, asumirlo y empezar a cambiar.
Sólo espero que el final de este camino termine bien...así como ha empezado.
Lo primero, era dejar de sentir que él era mío, parte fundamental de mi vida y que, por lo tanto, no podía vivir sin él y que él no podía estar con nadie más. Eso ya no va más. Eso no quiere decir que deje de ser posesiva...los últimos acontecimientos me han demostrado que no se me va a quitar tan rápido, pero estoy aprendiendo a desprenderme...incluso de mis amigas y de mi familia. Lamentablemente uno está completamente solo al fin y al cabo, aunque estemos muy bien acompañados.
Otra cosa fundamental es dejar de planificar. Y eso sí que me cuesta...es cuestión de ver como manejo mis finanzas y revisar mi agenda...pero no puedo esperar tener el control de todo y creer que lo que decida hacer, finalmente, ocurrirá. Pasan tantas cosas en el día a día que hacen cambiar las sensaciones, pensamientos, sentimientos que no hay forma de que los planes sigan un curso único y perfecto como nos gustaría.
Y, aunque lo anterior no sea suficiente, tengo que dejar a mi Pepe Grillo en paz para que se vaya de vacaciones y empezar a vivir. No se trata de dejar de pensar antes de actuar, pero si debo dejar de culparme, de juzgarme, para dejar que algunas emociones fluyan...y permitirme descubrir cosas nuevas, equivocarme, buscar en mi a una nueva persona que destaque mis virtudes, que deje atrás mis defectos y así vivir más feliz.
Seguramente hay muchas cosas más que tendré que cambiar o dejar atrás, pero por ahora creo que eso es lo más importante y, pese a todo, me ha costado menos de lo que esperaba descubrirlo, asumirlo y empezar a cambiar.
Sólo espero que el final de este camino termine bien...así como ha empezado.
viernes, 3 de junio de 2011
Recuerdos, sentimientos, rabia y volvemos a empezar
Sé que dije que iba a desprenderme de la rabia...supongo que para eso escribo, para efectivamente poder re iniciar mi vida.
Es horroroso seguir buscando por los rincones de la memoria y de las redes sociales los buenos recuerdos de lo que fuimos juntos. Extraño esa sensación de saberme acompañada, de saber que aunque no estés siempre estás a mi lado. Extraño los besos...sé que muchos querrán leer entre líneas que extraño más que eso y aunque no voy a negar que eso también lo extraño, en realidad lo que más extraño son los besos. Esos dulces, melosos y mágicos momentos en que estábamos solo los dos sobre la tierra.
Pero al mismo tiempo, mientras recuerdo con dulzura todo eso, empiezo a odiarte por no estar, por no haber querdio seguir, por dejarme de querer, por estar con alguien más ahora...por todo lo qu pasó. Y no es que te culpe de todo lo que pasó, no; eres responsable tan solo de tus actos y tus no acciones, al igual que yo...aunque creo que ya más deje de hacer que hice...en fin.
Entonces entiendo que sigo enamorada de un fantasma, de un hombre que estuvo a mi lado, de ese niño-hombre que temblaba junto a mi en el cine antes de esa linda y tonta conversación en que decidimos estar juntos. Pero cuando pienso en el que está en otra ciudad, lejos, en un nuevo trabajo y con una nueva pareja...me da rabia, porque ese es el que se rindió.
Es tonto, lo sé, pero eso es lo que me pasa. Por eso es que, de alguna forma, me siento mejor y solo tengo recaídas cuando mis sentimientos se esmeran en bucear entre los recuerdos.
Y es aquí cundo me pregunto si esta histori terminará algún día, porque -lamentablemente como dice una amiga- no puedo sacar de mi memoria los bellos recuerdos.
Eso es lo peor...al final, en el recuento, tengo tantos recuerdos maravillosos que pareciera que podríamos haber estado juntos para siempre...y ahí empezamos otra vez.
Y eso me pasa ahora. Pareciera que ahora que decidí sacarte de mi para empezar de nuevo, tus recuerdos se esmeran en mantenerte vivo para que no pueda seguir. Tus recuerdos son más persistentes que tú...gracioso.
Pero, de alguna forma, esto sirve para ver que lo que añoro ya no está y, por lo tanto, mi única opción para sentirme así nuevamente es que empiece otra vez y le regale lo que tengo para dar a otra persona...un nuevo príncipe azul.
A ratos me gusta pensar que lees esto, pero sé que no es así. Nunca seguiste mi blog, creo que sentías que era como leer mi diario de vida y solo pasabas por aquí cuando te invitaba. A ratos me gustaría volver a invitarte a leer. No, no es buena idea.
Es horroroso seguir buscando por los rincones de la memoria y de las redes sociales los buenos recuerdos de lo que fuimos juntos. Extraño esa sensación de saberme acompañada, de saber que aunque no estés siempre estás a mi lado. Extraño los besos...sé que muchos querrán leer entre líneas que extraño más que eso y aunque no voy a negar que eso también lo extraño, en realidad lo que más extraño son los besos. Esos dulces, melosos y mágicos momentos en que estábamos solo los dos sobre la tierra.
Pero al mismo tiempo, mientras recuerdo con dulzura todo eso, empiezo a odiarte por no estar, por no haber querdio seguir, por dejarme de querer, por estar con alguien más ahora...por todo lo qu pasó. Y no es que te culpe de todo lo que pasó, no; eres responsable tan solo de tus actos y tus no acciones, al igual que yo...aunque creo que ya más deje de hacer que hice...en fin.
Entonces entiendo que sigo enamorada de un fantasma, de un hombre que estuvo a mi lado, de ese niño-hombre que temblaba junto a mi en el cine antes de esa linda y tonta conversación en que decidimos estar juntos. Pero cuando pienso en el que está en otra ciudad, lejos, en un nuevo trabajo y con una nueva pareja...me da rabia, porque ese es el que se rindió.
Es tonto, lo sé, pero eso es lo que me pasa. Por eso es que, de alguna forma, me siento mejor y solo tengo recaídas cuando mis sentimientos se esmeran en bucear entre los recuerdos.
Y es aquí cundo me pregunto si esta histori terminará algún día, porque -lamentablemente como dice una amiga- no puedo sacar de mi memoria los bellos recuerdos.
Eso es lo peor...al final, en el recuento, tengo tantos recuerdos maravillosos que pareciera que podríamos haber estado juntos para siempre...y ahí empezamos otra vez.
Y eso me pasa ahora. Pareciera que ahora que decidí sacarte de mi para empezar de nuevo, tus recuerdos se esmeran en mantenerte vivo para que no pueda seguir. Tus recuerdos son más persistentes que tú...gracioso.
Pero, de alguna forma, esto sirve para ver que lo que añoro ya no está y, por lo tanto, mi única opción para sentirme así nuevamente es que empiece otra vez y le regale lo que tengo para dar a otra persona...un nuevo príncipe azul.
A ratos me gusta pensar que lees esto, pero sé que no es así. Nunca seguiste mi blog, creo que sentías que era como leer mi diario de vida y solo pasabas por aquí cuando te invitaba. A ratos me gustaría volver a invitarte a leer. No, no es buena idea.
martes, 31 de mayo de 2011
Fase final
Aunque parezca medio tirado de las mechas, me quedan dos meses para que esta crisis mala persona que me ha acosado los últimos cinco meses de mi vida se acabe. Y aunque tengo claro que uno no decide así como así cuando entra o sale de un duelo, yo he elegido una fecha especial para celebrar mi año nuevo (que no tuve, prácticamente) y empezar a vivir mi nueva vida.
¿De dónde sale esta idea? Ocurre que después que expresé mi rabia, intenté ponerme en paz conmigo misma y con el susodicho, lo que trato de hacer cada noche antes de dormirme. No es que ahora solo tenga buenos deseos para él y que en mí solo queden buenos recuerdos, pero digamos que de a poco he dejado salir mi rabia y mi pena para poder empezar un nuevo camino.
Estos cinco meses han sido muy dolorosos, sufridos, agotadores. Han significado una evaluación rigurosa de cada aspecto de mi personalidad, de mi manera de sentir, pensar y querer; me obligaron a revisar cada uno de los siete años que vivimos juntos y ver como nos equivocamos una y otra vez. En estos cinco meses tuve que llorar por perderlo, porque no me amara más, por extrañarlo cada día y por odiarlo al mismo tiempo que lo sigo extrañando.
Sí, definitivamente he crecido y seguramente me queda mucho más que sacar en limpio, pero siento que ahora puedo dedicarme a construir nuevamente, al mismo tiempo que sigo viviendo este duelo que tanto me ha golpeado.
No, no estoy pensando en salir a vivir "la vida loca" como dice una de mis amigas ni buscar a algún chiquillo que me ayude a olvidar, como han propuesto otras. La verdad es que pese a esta tremenda ruptura, todavía creo en que vale la pena buscar o esperar a alguien especial con quien compartir desde esos tontos momentos de la conquista hasta los más profundos momentos de los planes juntos. No me cierro a las posibilidades que me de la vida, pero me gustaría estar sola hasta que llegue alguien con quien construir algo y no simplemente divertirme un tiempo. Aunque no lo crean, todavía soy una romántica empedernida.
¿Qué significa esta decisión entonces? Significa que me dedicaré cada día durante los próximos dos meses a sacarme la pena y la rabia. Si es necesario, escribiré todos los días en este blog, me acostaré pensando cada noche que la rabia se vaya, pediré a Dios o a quién sea que me ayude a encontrar la calma y me dedicaré a mirar el lado amable de las cosas aunque se transforme en un esfuerzo hacerlo.
Quiero tener la posibilidad de disfrutar la vida, sola o acompañada, y dejar de sentir que él me hace falta para ser realmente feliz.
A ratos tengo la loca idea de que, en quien sabe cuanto tiempo más, podremos conversar acompañados de un capuccino o paseando por el Forestal (como en los viejos tiempos) y reconciliarnos con nosotros mismos y con el otro. También he pensado que cuando viaje a Santiago le bajará la loca y querrá cerrar este capítulo. Sé que es insano guardar este tipo de esperanzas, porque no tienen ningún sustento y porque no me ayudan a seguir, pero la mente y el corazón son más traicioneros de lo que yo creía.
Entonces, la noche del 6 de agosto, mientras celebre mi cumpleaños, celebraré mi año nuevo personal y trataré de dejar atrás la pena de estos meses y empezar un nuevo capítulo de mi vida: más madura, más fuerte, más clara y menos cargada de muchos defectos que descubrí en mi.
Es verdad que mi cumpleaños siempre ha tenido una carga especial para mi, es el inicio de un nuevo año de vida y, por ende, siempre lo he considerado una suerte de año nuevo. Pero como el paso del 2010 al 2011 para mi fue bastante amargo, esta vez quiero que el cumpleaños sea mucho más mi año nuevo que otras veces.
Así es que, a 65 días de mi cumpleaños, empiezo la cuenta regresiva y comienzo a dejar atrás la pena, la rabia y el luto que he llevado estos cinco largos meses.
P.S: Quiero hacer una aclaración. Mi post anterior estuvo cargado de insultos y, pese a que soy muy chucheta, trato de no reflejarlo aquí ni menos dirigirlo hacia otros. Sé que ella no tiene la culpa de nada y que, en el fondo, él tampoco es culpable, simplemente decidió cosas que a mi me hicieron daño...me gusta más la palabra responsable. Pero, independiente de eso, no le guardo rencor. De todos modos, creo que es mega normal que en un proceso tan doloroso como este duelo (porque ha sido un duelo, donde lloré la muerte de un nosotros, de él y de quien era yo) en algún momento necesitemos descargar la rabia contra alguien. Esop.
¿De dónde sale esta idea? Ocurre que después que expresé mi rabia, intenté ponerme en paz conmigo misma y con el susodicho, lo que trato de hacer cada noche antes de dormirme. No es que ahora solo tenga buenos deseos para él y que en mí solo queden buenos recuerdos, pero digamos que de a poco he dejado salir mi rabia y mi pena para poder empezar un nuevo camino.
Estos cinco meses han sido muy dolorosos, sufridos, agotadores. Han significado una evaluación rigurosa de cada aspecto de mi personalidad, de mi manera de sentir, pensar y querer; me obligaron a revisar cada uno de los siete años que vivimos juntos y ver como nos equivocamos una y otra vez. En estos cinco meses tuve que llorar por perderlo, porque no me amara más, por extrañarlo cada día y por odiarlo al mismo tiempo que lo sigo extrañando.
Sí, definitivamente he crecido y seguramente me queda mucho más que sacar en limpio, pero siento que ahora puedo dedicarme a construir nuevamente, al mismo tiempo que sigo viviendo este duelo que tanto me ha golpeado.
No, no estoy pensando en salir a vivir "la vida loca" como dice una de mis amigas ni buscar a algún chiquillo que me ayude a olvidar, como han propuesto otras. La verdad es que pese a esta tremenda ruptura, todavía creo en que vale la pena buscar o esperar a alguien especial con quien compartir desde esos tontos momentos de la conquista hasta los más profundos momentos de los planes juntos. No me cierro a las posibilidades que me de la vida, pero me gustaría estar sola hasta que llegue alguien con quien construir algo y no simplemente divertirme un tiempo. Aunque no lo crean, todavía soy una romántica empedernida.
¿Qué significa esta decisión entonces? Significa que me dedicaré cada día durante los próximos dos meses a sacarme la pena y la rabia. Si es necesario, escribiré todos los días en este blog, me acostaré pensando cada noche que la rabia se vaya, pediré a Dios o a quién sea que me ayude a encontrar la calma y me dedicaré a mirar el lado amable de las cosas aunque se transforme en un esfuerzo hacerlo.
Quiero tener la posibilidad de disfrutar la vida, sola o acompañada, y dejar de sentir que él me hace falta para ser realmente feliz.
A ratos tengo la loca idea de que, en quien sabe cuanto tiempo más, podremos conversar acompañados de un capuccino o paseando por el Forestal (como en los viejos tiempos) y reconciliarnos con nosotros mismos y con el otro. También he pensado que cuando viaje a Santiago le bajará la loca y querrá cerrar este capítulo. Sé que es insano guardar este tipo de esperanzas, porque no tienen ningún sustento y porque no me ayudan a seguir, pero la mente y el corazón son más traicioneros de lo que yo creía.
Entonces, la noche del 6 de agosto, mientras celebre mi cumpleaños, celebraré mi año nuevo personal y trataré de dejar atrás la pena de estos meses y empezar un nuevo capítulo de mi vida: más madura, más fuerte, más clara y menos cargada de muchos defectos que descubrí en mi.
Es verdad que mi cumpleaños siempre ha tenido una carga especial para mi, es el inicio de un nuevo año de vida y, por ende, siempre lo he considerado una suerte de año nuevo. Pero como el paso del 2010 al 2011 para mi fue bastante amargo, esta vez quiero que el cumpleaños sea mucho más mi año nuevo que otras veces.
Así es que, a 65 días de mi cumpleaños, empiezo la cuenta regresiva y comienzo a dejar atrás la pena, la rabia y el luto que he llevado estos cinco largos meses.
P.S: Quiero hacer una aclaración. Mi post anterior estuvo cargado de insultos y, pese a que soy muy chucheta, trato de no reflejarlo aquí ni menos dirigirlo hacia otros. Sé que ella no tiene la culpa de nada y que, en el fondo, él tampoco es culpable, simplemente decidió cosas que a mi me hicieron daño...me gusta más la palabra responsable. Pero, independiente de eso, no le guardo rencor. De todos modos, creo que es mega normal que en un proceso tan doloroso como este duelo (porque ha sido un duelo, donde lloré la muerte de un nosotros, de él y de quien era yo) en algún momento necesitemos descargar la rabia contra alguien. Esop.
jueves, 26 de mayo de 2011
Tengo rabia
Sí, así de sencillo como dice el título: tengo rabia. Si fuese un poco más profunda, según mis amigas esto se llama "la fase rabia del duelo", pero la verdad es que para mi es un poco más que eso.
Sí, efectivamente entré en la fase rabia del duelo y ya no sé si lo amo tanto como lo detesto. Pero también me pasó algo mientras leía el libro de turno (Come Reza Ama de Elizabeth Gilbert) que me aclaró algunas cosas, pero me dejó nuevamente estancada.
"Richard el Texano me pregunta si voy a pasarme la vida pensando de mí misma lo que pensaba de mí mi ex marido y le contesto que aún no lo tengo muy claro. La verdad es que mi ex me influía mucho y tengo que reconocer que sigo medio esperando que el hombre me perdone, me libere y me deje seguir mi camino tranquilamente.
El granjero irlandés comenta:
-Ponerte a esperr a que ese día llegue no parece una manera muy racional de emplear tu tiempo.
-Gente, ¿que queréis que os diga? -me defiendo-. La culpa es lo mío. Hay otras mujeres que se dedican a la moda, por ejemplo.
La ex monja católica (que debe de ser experta en el tema de la culpa, digo yo) no se traga mis excusas.
-La culpa es el truco que usa tu ego para convencerte de que estás progresando moralmente. No te dejes engañar, querida.
-Lo peor del final de mi matrimonio es que no hubo final -les explico-. Es como una herida abierta que no se cura nunca.
-Si te empeñas, allá tú -me dice Richard-. Si te lo quieres tomar así, no seré yo quien te lo impida.
-Un día de éstos tengo que solucionar este asunto -afirmo-. Lo que no sé es cómo."
(extracto del cuento 60 del libro Come Reza Ama)
Y ese es el punto...¿cómo? No sé si efectivamente me siento culpable como se siente la protagonista, Liz, en el libro. En esa historia ella, de un minuto a otro (bueno, no fue tan así) descubre y decide que no quiere seguir con su matrimonio de 7 años. Eso da para sentir algo de culpa, creo yo.
Pero también siente que necesito un final. Sé que hemos hablado de esto miles de veces y que no hay como tener un final como el que yo quisiera. Eso ya lo entendí. También entendí que mi parte espiritual no es tan profunda como la de Liz, así que no puedo hacer una ceremonia de perdón espiritual mientras medito tendida sobre un tejado mirando las estrellas. ¿Qué me queda? A mi modo de ver, comerme la rabia con palitos chinos...¬¬.
Claro, lo amé tanto que quería conversar, saber qué pasó, decirle que sentía haberle fallado, escuchar que él sentía haberme fallado, y cada uno seguir su camino, triste, pero medianamente feliz.
Ahora, cada vez que lo recuerdo (lo que ocurre más seguido de lo que quisiera), mi primer pensamiento es "éramos tan felices" o "podríamos estar haciendo esto juntos"...y automáticamente después mi diablito interno interviene y me dice "¡es un conchesumadre que se está tirando a una peuca feliz de la vida en Iquique, que se pudra!". Eso me está matando. Después de todo, soy menos mala de lo que pensé (buuuuuu).
¿Qué saco en limpio? Bueno, parece que ya no lo amo, sino que me duele lo que no fuimos, pero ya no lo amor como antes. Pero la fase rabia me va a matar. Como le dije a una amiga antenoche, la mierda me está ahogando por dentro y ya no sé como sacarla.
No pasaré a explicar mis últimos sueños, pero ya ni dormida dejo de tener rabia y pena y más rabia y más pena y todo junto, así que duermo pésimo y amanezco muerta, como si hubiese batallado toda la noche (bueno, en efecto lo hago).
¿Qué sería lo ideal? Mmmm...lo ideal sería poder agarrar un bate y hacer mierda una casa entera, sacarme la rabia y seguir adelante. Sí, eso sería lo ideal, porque creo que verlo puede ser una mala idea. Si fuese un poco más...mmm...yo, por así decirlo, lo ideal sería verlo, conversar, discutir, gritarnos, seguir discutiendo, besarlo y despedirnos para siempre. Sí, así bien melodramático y romántico como nos gustan las historias a los dos. Pero eso no pasará...nunca...no, NUNCA.
Así que aquí me encuentro, escribiendo este post tratando de buscar una solución a mi alcance para esta situación. Pagaría por hacerme un borrado de memoria selectivo y sacarlo de mis recuerdos, pero la verdad es que eso tampoco sería sano.
Y aquí es donde la rabia me carcome. ¿Por qué el tuvo la posibilidad de irse de esta mierda de ciudad, encontrar una buena pega, una maraca que lo quisiera y vivir la vida perfecta en una ciudad con buen clima eterno? ¿Por qué el pudo borrarme, así, de un plumazo y empezar a comerse a otra weona mientras yo sigo llorando por los rincones?...agrrrrrrrrrrr
La verdad es que escribí esto simplemente para tratar de sacarme algo de mierda de adentro y creo que, de alguna forma, resulto, porque estoy entrando a la fase llorar de estos ataques de rabia.
Espero que si alguna de ustedes tiene una idea me la haga saber (idealmente como comentario en este blog o por mail...en facebook lo lee todo el mundo!) y que se banquen mi repentino mal carácter, porque además de toda esta rabia, tengo miles de otros problemas cotidianos que también me sacan de quicio...mal!
Besos
Piu
Sí, efectivamente entré en la fase rabia del duelo y ya no sé si lo amo tanto como lo detesto. Pero también me pasó algo mientras leía el libro de turno (Come Reza Ama de Elizabeth Gilbert) que me aclaró algunas cosas, pero me dejó nuevamente estancada.
"Richard el Texano me pregunta si voy a pasarme la vida pensando de mí misma lo que pensaba de mí mi ex marido y le contesto que aún no lo tengo muy claro. La verdad es que mi ex me influía mucho y tengo que reconocer que sigo medio esperando que el hombre me perdone, me libere y me deje seguir mi camino tranquilamente.
El granjero irlandés comenta:
-Ponerte a esperr a que ese día llegue no parece una manera muy racional de emplear tu tiempo.
-Gente, ¿que queréis que os diga? -me defiendo-. La culpa es lo mío. Hay otras mujeres que se dedican a la moda, por ejemplo.
La ex monja católica (que debe de ser experta en el tema de la culpa, digo yo) no se traga mis excusas.
-La culpa es el truco que usa tu ego para convencerte de que estás progresando moralmente. No te dejes engañar, querida.
-Lo peor del final de mi matrimonio es que no hubo final -les explico-. Es como una herida abierta que no se cura nunca.
-Si te empeñas, allá tú -me dice Richard-. Si te lo quieres tomar así, no seré yo quien te lo impida.
-Un día de éstos tengo que solucionar este asunto -afirmo-. Lo que no sé es cómo."
(extracto del cuento 60 del libro Come Reza Ama)
Y ese es el punto...¿cómo? No sé si efectivamente me siento culpable como se siente la protagonista, Liz, en el libro. En esa historia ella, de un minuto a otro (bueno, no fue tan así) descubre y decide que no quiere seguir con su matrimonio de 7 años. Eso da para sentir algo de culpa, creo yo.
Pero también siente que necesito un final. Sé que hemos hablado de esto miles de veces y que no hay como tener un final como el que yo quisiera. Eso ya lo entendí. También entendí que mi parte espiritual no es tan profunda como la de Liz, así que no puedo hacer una ceremonia de perdón espiritual mientras medito tendida sobre un tejado mirando las estrellas. ¿Qué me queda? A mi modo de ver, comerme la rabia con palitos chinos...¬¬.
Claro, lo amé tanto que quería conversar, saber qué pasó, decirle que sentía haberle fallado, escuchar que él sentía haberme fallado, y cada uno seguir su camino, triste, pero medianamente feliz.
Ahora, cada vez que lo recuerdo (lo que ocurre más seguido de lo que quisiera), mi primer pensamiento es "éramos tan felices" o "podríamos estar haciendo esto juntos"...y automáticamente después mi diablito interno interviene y me dice "¡es un conchesumadre que se está tirando a una peuca feliz de la vida en Iquique, que se pudra!". Eso me está matando. Después de todo, soy menos mala de lo que pensé (buuuuuu).
¿Qué saco en limpio? Bueno, parece que ya no lo amo, sino que me duele lo que no fuimos, pero ya no lo amor como antes. Pero la fase rabia me va a matar. Como le dije a una amiga antenoche, la mierda me está ahogando por dentro y ya no sé como sacarla.
No pasaré a explicar mis últimos sueños, pero ya ni dormida dejo de tener rabia y pena y más rabia y más pena y todo junto, así que duermo pésimo y amanezco muerta, como si hubiese batallado toda la noche (bueno, en efecto lo hago).
¿Qué sería lo ideal? Mmmm...lo ideal sería poder agarrar un bate y hacer mierda una casa entera, sacarme la rabia y seguir adelante. Sí, eso sería lo ideal, porque creo que verlo puede ser una mala idea. Si fuese un poco más...mmm...yo, por así decirlo, lo ideal sería verlo, conversar, discutir, gritarnos, seguir discutiendo, besarlo y despedirnos para siempre. Sí, así bien melodramático y romántico como nos gustan las historias a los dos. Pero eso no pasará...nunca...no, NUNCA.
Así que aquí me encuentro, escribiendo este post tratando de buscar una solución a mi alcance para esta situación. Pagaría por hacerme un borrado de memoria selectivo y sacarlo de mis recuerdos, pero la verdad es que eso tampoco sería sano.
Y aquí es donde la rabia me carcome. ¿Por qué el tuvo la posibilidad de irse de esta mierda de ciudad, encontrar una buena pega, una maraca que lo quisiera y vivir la vida perfecta en una ciudad con buen clima eterno? ¿Por qué el pudo borrarme, así, de un plumazo y empezar a comerse a otra weona mientras yo sigo llorando por los rincones?...agrrrrrrrrrrr
La verdad es que escribí esto simplemente para tratar de sacarme algo de mierda de adentro y creo que, de alguna forma, resulto, porque estoy entrando a la fase llorar de estos ataques de rabia.
Espero que si alguna de ustedes tiene una idea me la haga saber (idealmente como comentario en este blog o por mail...en facebook lo lee todo el mundo!) y que se banquen mi repentino mal carácter, porque además de toda esta rabia, tengo miles de otros problemas cotidianos que también me sacan de quicio...mal!
Besos
Piu
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