jueves, 24 de mayo de 2007

Regreso....o un intento

Esta es el regreso de la escritora oculta en mi. Gracias a mi práctica he recuperado el instinto periodístico y pretendo reflejarlo aquí.

Asumo que jamás escribí pensando en parecer periodista, pero ahora me gusta mucho mi trabajo y mezclándola con mi faceta más literaria pretendo dar buenos resultados.

Ojalá escriba pronta nuevamente y así puedan revisar cosas interesantes, entretenidas o simplemente ideas de una periodista media loca. Es extraño, pero comienzo a definirme como periodista.

Saludos a todos los que pasen por aquí y nos vemos pronto.

jueves, 29 de marzo de 2007

Días nublados llenos de ideas

Hoy tengo muchas cosas que decir porque, al estar solita en casa, la cabeza me ha funcionado a una mayor velocidad de lo normal...a pesar del frío.

Aún me encuentro en pijama y evito comenzar a ordenar la casa y tener que bañarme porque estoy cómoda así, a medio levantar. Mientras trato de ocupar mi tiempo en lo que no es importante me detengo a ver la televisión. En varios canales de teve se pasan imágenes con violentas manifestaciones e irracionales acciones, frente a lo que me pregunto, ¿por qué?

Se puede estar completamente de acuerdo con los reclamos de quienes protestan, pero es incomprensible el método de dar a conocer sus demandas. No es coherente atacar a otro ciudadano cuando se pide que se mejore la calidad de algo para todos. Es un poco ilógico que la manera de mostrar nuestro malestar sea destrozando la ciudad, atacando vehículos y transeúntes o edificios que dan trabajo, educación, vivienda o salud a un grupo de personas.

Debo explicar antes de seguir que no creo en la violencia como forma de protesta y menos cuando estos actos atentan contra oras personas y sus derechos.

Retomando, es claro que no estaremos jamás todos los ciudadanos del mundo de acuerdo en cual es la mejor forma de vivir, educarnos, entretenernos o lo que sea, pero esto no puede conllevar ataques violentos de los unos contra los otros. Por lo mismo tampoco es justa la violencia económica y social que contra miles de personas ejercen los poderosos, porque todos sabemos que muchos están excluidos y ni siquiera pueden acceder a la incompleta calidad de vida que otros si tenemos.

¿Y qué hace entonces? Según sea la situación las acciones serán distintas, pero en general hay que saber respetar a quien esté a nuestro alrededor, se compartan o no las ideas. Definitivamente las acciones pacíficas pueden ser más lentas y quizás mantener nuestra desconformidad por más tiempo del que creemos prudente, mas no se puede intentar convencer a los otros de nuestro parecer violentamente, porque generalmente estamos demandando que se nos trate justamente, independiente de cual sea el tema. Por ejemplo, al exigir una mejor educación o un transporte digno, como ha ocurrido en Chile, estamos pidiendo que sea justo el trato para todos, que el acceso sea igualitario y que se deje de violentar nuestro derecho a dignidad y calidad de vida. Pero esto no implica que tengamos que atacar con violencia a nuestros "enemigos", porque nadie entiende con violencia ni le gusta ser violentado.

Está absolutamente claro que las injusticias atacan más a un grupo que a otro y que cada vez es más difícil luchar por lo que se cree justo, porque la conformidad y el abatimiento en la sociedad deja a la sociedad desunida y sin espíritu de lucha. Lo único que queda por hacer es educar y promover la unión, mostrar que tenemos derechos y debemos exigirlos, hacer ver a todos que quienes están en el poder llegaron ahí gracias al apoyo de todos y que siempre se pueden cambiar las cosas sin dañar a nadie, aunque se tarden más de lo deseado.

Quizás mis reflexiones en torno a las protestas que conmemoran el día del joven combatiente sean muy elevadas y utópicas y para muchos versadas desde el desconocimiento y la falta de problemas, pero es lo que yo siento y pienso y es la forma en que estoy convencida se debe construir sociedad para beneficiar a todos y evitar dañar a cualquiera, sea quien sea y piense lo que piense.

Saludos a todos

Ciao

jueves, 1 de marzo de 2007

Punto de giro

Hay días en los que la vida da giros inesperados en un solo segundo y si nuestro existir fuera una película sería el clímax que determinará como termine el filme.

Estos eventos sorpresivos suelen ser más malos que buenos, ya que esos giros positivos suelen parecernos el final del capítulo de la serie o ese momento perfecto en que la historia de la película comienza a concluir en calma y felicidad. Pero, como la mayoría de las veces nos cruzamos con esos instantes grises que nublan nuestra vista y destrozan el poco orden conseguido, solemos asociar a lo inesperado con lo malo. Esta asociación es bastante lamentable, ya que las sorpresas, los cambios románticos de planes o los entretenidos juegos de los amigos pasan a la categoría de situaciones angustiantes y terminamos más sufriendo que disfrutando ese momento mágico.

Ahora, también puede ocurrir que estos momentos nos ataquen sin ser nosotros alérgicos a los cambios y las sorpresas y terminen convirtiendo un grato momento en uno amargo y a nuestras vidas en un lío. Ok, sí, para que la vida sea un lío debemos quererlo así, pero puede ser que la fibra tocada por este fatídico instante sea demasiado sensible o un tema intransable y ahí la opción es cambiar de ideas o hacerse el ciego. Y ninguna de las alternativas es bueno, porque es difícil que uno cambie sus ideas en temas importantes como la forma en que concibe las relaciones humanas, la importancia de amigos, novi@s o familia y otras cosas de ese estilo. Por otro lado, la posibilidad de hacer como que no pasó nada jamás será positiva, ya que alguna de las partes involucradas en aquel punto de giro será marcado por el silencio que deba guardar.

¿Qué hacer entonces? Mi respuesta es afrontar el momento con toda la entereza posible, sin tranzar en aquellos puntos claves de nuestra vida y dispuesto siempre a superar el problema, porque sea como sea la vida sigue.

¿Qué piensan ustedes?

miércoles, 28 de febrero de 2007

Han odiado alguna vez al espejo?

Últimamente aparecer frente al espejo se ha transformado en una experiencia contradictoria y compleja. Advierto de antemano que esto no tiene que ver con si estoy gorda, fofa, fea o ese tipo de conflictos internos, sino que con ideas más profundas.

Algunas mañanas despierto convencida de que tendré un buen día, en que me miro al espejo y tengo mirada de buen día y otros en los que la niña del espejo parece recomendar volver a la cama y saltarse el día por comenzar. Pero junto con esas advertencias aparecen ideas que marcan el día. Por ejemplo, la niña del espejo puede alentarte a hacer ejercicio, para verte y sentirte mejor, o tal vez te aconseja dejar de comer eso que sabes te hace mal y así un sinnúmero de mensajes.

En torno a estas ideas me he encontrado conflictuada estas últimas mañanas, ya que la chica en el reflejo dialoga conmigo de temas que quizás quisiera olvidar. Inevitablemente el tema más recurrente es el aspecto físico, donde ella insiste en que debería adelgazar, hacer ejercicio y preocuparme más de mi. Este tema da para un texto aparte y es definitivamente lo que más me complica en la vida. Pero aparte de dichas cuestionantes pregunta sobre temas como que harás para conseguir dinero este año, cuándo piensas irte de la casa, qué pasará este año con los estudios y qué quieres para ser feliz...porque más de alguna mañana no aparezco frente al espejo con buena cara, obvio.

Es por eso que muchas veces querría no mirarme al espejo, pasar por el baño sin saber quien soy y que cuerpo me mueve y así pasar por la vida con esa energía que aportan los momentos y no mis ideas. Debí ser Mafalda en mi otra vida, porque muchas veces clamo por parar el mundo para bajarme y dejar de pensar. En realidad, más que dejar de pensar, me gustaría sentir satisfacción por lo que soy y lo que tengo y así caminar con tranquilidad por un día de mi vida. Pero, lamentablemente soy una chica que no apaga su cpu jamás, así que estoy constantemente siendo bombardeada por ideas propias como provenientes de la brillante superficie refleja.

De todos modos mi vida no se transforma en sólo debates internos y conflictos con mi apariencia, sino que termino en un diálogo con misma en el que muchas veces las conclusiones se transforman en nuevos problemas y otras tantas oportunidades terminó actuando frente a mi vida y modificando conductas o creando otras para terminar el día más satisfecha.

Si me preguntan a mi yo tendría una varita mágica para arreglar ciertos asuntos y dejar de calentarme el mate, o simplemente me ganaría un premio suculento en algún juego de azar y utilizaría el dinero para conseguir ciertas cosas que me facilitarían la existencia. Pero ambas cosas son algo complejas.

Por eso los invito a conversar con el espejo, pero no se dejen atrapar por las ofertas que hace vuestro reflejo, sino que utilicen el debate para avanzar y ser más felices...a ver si alguien me da alguna receta para callar a la chica del reflejo o para sobrellevar mis incontables defectos.


domingo, 25 de febrero de 2007

Inicio

Por culpa de Ambar me encuentro escribiendo. O quizás, gracias a ella. La cuestión es que reinicio mi vida de bloguista o como le quieran decir y nuevamente molestaré al mundo pidiendo lean algunas de mis ideas.

En este reinicio pienso en miles de temas para desarrollar mis ideas, pero creo que seré sencilla y breve, simplemente porque pretendo esto sea un plato de entrada a lo que vendrá.

¿Se han encontrado en una situación en que se preguntan cómo se deben decir las cosas? O tal vez han sentido que es mejor callar, aunque las palabras se te atoren en la garganta y no te dejen pensar en paz. Otra alternativa es que simplemente digan las cosas y lueg se muerdan la lengua con el afán de cortarse las ideas y borrar lo dicho porque metieron las patas.

Para mi las cosas son relativamente sencillas en este ámbito, porque creo que siempre es mejor decir que se piensa o siente antes de acumular rabia, pena, miedo o cualquier cosa que a largo plazo se tranforme en una bomba atómica con efectos irreparables. Pero puede ocurrir que a nuestro interlocutor no le parezca que esta sea la forma correcta de manejar las cosas y es ahí cuando se genera el conflicto. ¿Cómo digo sin meter las patas? ¿digo algo o mejor me callo? ¿es tan importante el asunto o lo dejo pasar para otra oportunidad?

Y en ese dilema parecemos perder el aliento, creemos ver que los problemas son más grandes de lo que podemos enfrentar y dudamos de nuestra capacidad de mantener relaciones humanas. También ocurre que nos hacemos los weones y seguimos. A mi parecer esto no es bueno, de una forma u otra queda el episodio guardado y terminaremos en algún momento enojándonos por el asunto...o puede ser que la vida arregle todo.

En el fondo, lo que quiero decirles en esta oportunidad es que no se guarden las cosas, pero siempre piensen que hay alguien quien escucha sus palabras y hay que saber decir para que se nos pueda entener y escuchar.

Al parecer, no es tan fácil conversar y la comunicación es una ciencia que nunca se termina de aprender, ya que depende de miles de factores, sobre todo de cada persona y sus diferencias.

Así que, a meditar antes de hablar y a hablar y luego meditar.

Saludos a todos y ya nos vemos.