Aunque sé que debería olvidarte y dar vuelta la página, no he podido hacerlo. La verdad es que, pese a los innumerables problemas que tuvimos, las diferencias y dificultades de los últimos años, y de saber -racionalmente- que no vale la pena seguir intentándolo por ahora, no puedo dejar de amarte y de sentir, en el fondo del corazón, que mi vida sería mejor a tu lado.
Cuando supe que ya habías dado vuelta la página y estabas en otra relación, de verdad me quise morir. Sé que me dirías que soy una exagerada, que nadie se muere de pena y que -como siempre dijiste- mi vida debería ser mejor sin ti.
La verdad es que no sabría explicarte bien porqué me quiero morir. A ratos me cuestiono como pudiste olvidar 7 años en 4 meses, olvidar que nos íbamos a casar (teníamos fecha tentativa, si no lo recuerdas), que ya llevábamos años discutiendo como se iban a llamar los niños y muchas cosas más. Después, me siento reemplazable, una pololita más en la larga lista que, de seguro, habrá en tu vida. También me da rabia conmigo misma por seguir enamorada de alguien que ya me olvidó y seguir creyendo en una relación que, sin duda, para ti no tiene presente ni futuro.
Quizás influye que tú decidiste terminar con esto y que, por lo mismo, debes haber estado varios meses pensando en que ya no eras feliz con lo nuestro. Eso también me duele, no haberme dado cuenta, haber sido tan ciega.
Por supuesto que me pregunto esas cosas patéticas e infantiles que los celos provocan. ¿Es más linda que yo? ¿te besa como yo? ¿sientes con ella lo mismo que sentías conmigo? ¿Ya lograste sentir esa magia que sentíamos juntos? Pero esas preguntas no vale la pena hacérselas, principalmente porque no quiero escuchar las respuestas, que seguramente no me harán feliz.
También he tenido la tentación de pensar que me amas tanto y que la distancia y la soledad te tienen tan mal, que no pudiste solo con esto y buscaste a alguien para olvidar. Pero eso es seguir creyendo que me amas y la verdad eso no es bueno...por algo estás con otra.
Pensé en mandarte esta carta por mail, pero consideré que era una pésima idea. Ayer, ignorando que habías perdido el celular -o por lo menos eso decía tu muro en Fb- te llamé, pero después de dos tonos el celular fue apagado, ya sea que lo tengas tú, ella o te lo hayan robado.
No, en el fondo nunca me convencí que esto había terminado. Me sabía sola, sabía que ahora no era posible volver, pero supongo que estaba esperando que pasara el tiempo para volverlo a intentar o, lo que era lo mejor según todos, se me acabara el amor y así seguir adelante.
Y, aunque no lo creas, también he buscado mis errores. Me he cuestionado mucho porqué nunca accedí a irnos a vivir juntos, porque no entré en la lógica de hacer una familia y porqué pospuse nuestro matrimonio tanto tiempo. Sé que muchos dirán que éramos chicos, que no teníamos pega y mil cosas más, pero ahora que miro hacia atrás creo que pudimos hacer algo hace mucho tiempo. Obviamente también me pregunto porqué no fuiste más paciente y te acomodaste a mi ritmo, pero esa pregunta está demás ahora que estás en Iquique empezando una nueva vida.
¿Sabes qué fue lo peor? Después de que supe algo más de ella, descubrí que era perfecta para ti. Y eso me dolió. Unos años mayor, con trabajo, científica, seguramente más apurada que yo en formar familia. Por lo que se lee es amorosa y te adora. De verdad que no sabes como duele pensarte con ella.
Ahora escribo estas líneas porque necesitaba decir todo esto que me ahoga, porque estoy tratando de dejar de llorar y porque espero que después de esto ptengo pendientes por miedo a avanzar.
Lo diplomáticamente correcto sería desearte suerte, pero la verdad es que no me nace, porque si pudiera hacer las cosas como las siento, ya estaría en Iquique putéandote primero por haberme sacado tan rápido de tu vida y luego tratando de envolverte en un beso y un abrazo para ver si podemos salvar esto. Pero no, no puedo ni debo hacerlo.
Quisiera no pensar más en esto, quisiera dejar de amarte de pronto para que deje de doler...también quisiera ser más valiente para terminar con esto (sí, no sirvieron de nada esas conversaciones en el parque, cuando tratabas de ver que había bajo los parches de mis muñecas)...
Ahora funciono como autómata porque me da cargo de conciencia echarme a morir y transformarme en una preocupación para mis padres y un par de amigos (supongo).
Todavía cuando, de pronto en medio de la jornada, recuerdo que estás con otra a tu lado se me paraliza el corazón unos segundos, siento el estómago vacío y un hielo horroroso recorre mi espalda. Y empieza nuevamente la rueda de preguntas mentales.
Trataré de quedarme con las conclusiones que he sacado a lo largo de estos meses. Que queremos cosas distintas en estos momentos de la vida, que lo intentamos hasta el punto de hacernos daño, que te ame (y sigo haciéndolo, lamentablemente) con cada átomo de mi cuerpo, que fui inmensamente feliz a tu lado y que espero tú también lo hayas sido. No, no podríamos estar juntos otra vez, no ahora, creo.
Te amo, de verdad, y espero con todas mis fuerzas dejar de amarte para poder ver con claridad y seguir adelante.
No tienes que decir nada, porque sé que ese es tu estilo y porque, la verdad, ya no espero nada.
Suerte
Paulina
miércoles, 20 de abril de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
Retomando
Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí. La verdad es que de pronto las ideas se estancaron y me pareció más saludable dejar de pensar en demasía para no deshidratarme llorando día tras día.
Ahora, después de dos semanas de licencia, dos de vacaciones y en medio de mi cuarta semana tras regresar al trabajo puedo decir muchas cosas que he concluído durante este periodo de instrospección.
Primero, puedo estar sola sin morir en el intento, pero prefiero la vida de a dos. Por ahora, pese a esto último, necesito estar sola, ordenar mis ideas, definir mis prioridades y encontrar mi leitmotive en la vida.
Luego, me gusta ir al psicólogo y no ha sido una mala experiencia ir al psiquiatra. Creo que sin convertirse en un adicto a la medicina occidental ni a las terapias (manía burguesa, como dice mi hermano), es sumamente saludable contar con alguien con las herramientas necesarias para acompañarte en procesos complicados de la vida.
En tercer lugar, mi pega me aburrió. Y no me refiero a mi profesión, sino al lugar donde estoy desempeñándome en este momento. ¿El motivo? Simple, si yo no tengo muy claro que quiero, mínimo que la pega no presente las mismas dudas existenciales que yo y, en este momento, este medio no tiene identidad. Por lo mismo, tengo cero motivación y aunque trato de buscarla, no aparece.
Este año me voy a vivir sola. Sí, he decidido que es el momento de volar el hogar, abandonar la seguridad de la familia y crecer. Por ahora hay un plan entre manos con una amiga, pero si eso no resultase, capaz que me baje la valentía y me vaya a vivir "the real alone".
¿Cómo va la pena? Va. Todavía tengo pena y a veces lloro -ayer tuve un atacaso de angustia-, pero siento que estoy creciendo, encontrando respuestas y que puedo y debo seguir caminando. ¿Si sigo enamorada? Obvio!, ¿o creían que depués de casi 7 años el amor se me iba a pasar en menos de 3 meses? Lo extraño, trato de saber de él dentro de lo posible (no reviso su correo ni esas cosas, pero su muro de Fb es público, por ejemplo), pienso en él, lo recuerdo, le mando buenas vibras y trato de entender lo que nos pasó.
No sé que va a pasar en el futuro, como dije en algún post pasado aprendí que no sirve de mucho planear con meticulosidad tus próximos pasos porque todo, de un momento a otro, puede cambiar. Pero trato de trazar líneas generales para caminar, márgenes de acción, rallar mi cancha. Ya veremos hacia donde me dirige.
Creo que he crecido y mejorado en este proceso, pero que me queda mucho -pero mucho- por recorrer todavía para estar bien, efectivamente bien.
Ahora, después de dos semanas de licencia, dos de vacaciones y en medio de mi cuarta semana tras regresar al trabajo puedo decir muchas cosas que he concluído durante este periodo de instrospección.
Primero, puedo estar sola sin morir en el intento, pero prefiero la vida de a dos. Por ahora, pese a esto último, necesito estar sola, ordenar mis ideas, definir mis prioridades y encontrar mi leitmotive en la vida.
Luego, me gusta ir al psicólogo y no ha sido una mala experiencia ir al psiquiatra. Creo que sin convertirse en un adicto a la medicina occidental ni a las terapias (manía burguesa, como dice mi hermano), es sumamente saludable contar con alguien con las herramientas necesarias para acompañarte en procesos complicados de la vida.
En tercer lugar, mi pega me aburrió. Y no me refiero a mi profesión, sino al lugar donde estoy desempeñándome en este momento. ¿El motivo? Simple, si yo no tengo muy claro que quiero, mínimo que la pega no presente las mismas dudas existenciales que yo y, en este momento, este medio no tiene identidad. Por lo mismo, tengo cero motivación y aunque trato de buscarla, no aparece.
Este año me voy a vivir sola. Sí, he decidido que es el momento de volar el hogar, abandonar la seguridad de la familia y crecer. Por ahora hay un plan entre manos con una amiga, pero si eso no resultase, capaz que me baje la valentía y me vaya a vivir "the real alone".
¿Cómo va la pena? Va. Todavía tengo pena y a veces lloro -ayer tuve un atacaso de angustia-, pero siento que estoy creciendo, encontrando respuestas y que puedo y debo seguir caminando. ¿Si sigo enamorada? Obvio!, ¿o creían que depués de casi 7 años el amor se me iba a pasar en menos de 3 meses? Lo extraño, trato de saber de él dentro de lo posible (no reviso su correo ni esas cosas, pero su muro de Fb es público, por ejemplo), pienso en él, lo recuerdo, le mando buenas vibras y trato de entender lo que nos pasó.
No sé que va a pasar en el futuro, como dije en algún post pasado aprendí que no sirve de mucho planear con meticulosidad tus próximos pasos porque todo, de un momento a otro, puede cambiar. Pero trato de trazar líneas generales para caminar, márgenes de acción, rallar mi cancha. Ya veremos hacia donde me dirige.
Creo que he crecido y mejorado en este proceso, pero que me queda mucho -pero mucho- por recorrer todavía para estar bien, efectivamente bien.
miércoles, 26 de enero de 2011
Tranquilidad aparente
Quisiera saberme tranquila y bien, aunque si dijera que estoy bien mentiría. Pero pareciera que me veo mejor de como me siento, porque asusté a mis amigas con mi voz esos días de crisis, pero me encontraron mejor de como sonaba.
A ratos quisiera sentirme así, como de vacaciones eternas, sin problemas ni angustias, pero los momentos en que vuelvo a pensar en todo lo que pasó, la pena sale desde ese rincón en donde se esconde para arañarme el alma nuevamente, como si todo hubiese ocurrido ayer.
Es complejo sentir que avanzo cuando esa sensación vuelve, cuando la angustia me comienza a apretar el pecho... a ratos creo que la tos que aún no me abandona es más por ahogo emocional que por asma.
Por ahora, dejo que esta tranquilidad aparente me cubra y, supongo, en algún momento tendré nuevamente una crisis de llanto y después otro periodo de calma, porque vivir un duelo es un trabajo largo...dicen.
A ratos quisiera sentirme así, como de vacaciones eternas, sin problemas ni angustias, pero los momentos en que vuelvo a pensar en todo lo que pasó, la pena sale desde ese rincón en donde se esconde para arañarme el alma nuevamente, como si todo hubiese ocurrido ayer.
Es complejo sentir que avanzo cuando esa sensación vuelve, cuando la angustia me comienza a apretar el pecho... a ratos creo que la tos que aún no me abandona es más por ahogo emocional que por asma.
Por ahora, dejo que esta tranquilidad aparente me cubra y, supongo, en algún momento tendré nuevamente una crisis de llanto y después otro periodo de calma, porque vivir un duelo es un trabajo largo...dicen.
sábado, 22 de enero de 2011
Aprender a rendirse II
Si asumir que luchar por lo inalcanzable está siendo difícil, asumir que no estoy bien, que no soy capaz de seguir con el ritmo normal, ha sido horroroso.
Puedo sonar un poco engreído, pero siempre me ha costado pedir ayuda, asumir que no me la puedo con algo y tirar la esponja. Y no estoy hablando de pedirle a alguien que te abra un frasco de mermelada o que te hagan la basta de un pantalón, porque obviamente no puedo hacerlo todo, pero yo siempre respondo ante mis responsabilidades, tratando de hacer las cosas bien. Autoexigencia, que le llaman.
Pero el jueves colapsé, reventé, no pude con la angustia que me producía la pena y al mismo tiempo la angustia de no estar haciendo bien mi pega, no poder concentrarme en algo, estar a media máquina. El resultado de todo lo que me comí calladita y con palitos chinos durante el año pasado, finalmente me pasó la cuenta.
Ahora estoy iniciando un proceso sumamente extraño, donde me siento más dependiente que de costumbre y sola, por supuesto, porque nadie siente lo que yo y no hay forma de traspasar las sensacines para que me entiendan. Estoy sola en esta carrera.
Sé que esto no es signo de debilidad, sino que demuestra que soy tan persona como los otros seres humanos de la tierra y así como hay gente que se pone irritable, otra que se enferma del estómago, otra que se hace la loca con los problemas y termina generando graves enfermedades...yo simplemente me derpimí, tuve otro sistema de válvula de escape.
¿Qué espero de esto? Que las sensaciones desagradables se vayan pronto y que pueda comenzar a ver con claridad lo que pasó, para aprender, y lo que vendrá, para arriesgarme a vivir el futuro.
Hago esto público, aunque muchos no entiendan de que hablo, porque creo que es parte del proceso de asumir que puedo no poder, que tengo permiso a fallar y que es mejor decir no puedo que hacerse daño o hacer las cosas mal.
Sé que pese a que esta lucha es personal, no estoy sola, pero como he tratado de explicarlo en varias ocasiones -y alguien ya me entendió-, no tener un partner para afrontar los problemas, las alegrías y penas de la vida, es lo que más me va a costar, definitivamente.
Espero aparecer próximamente a hablar de este o de otros temas, pero también quiero tomarme la licencia a cabalidad...no sé cuando vuelva.
Hasta pronto.
Puedo sonar un poco engreído, pero siempre me ha costado pedir ayuda, asumir que no me la puedo con algo y tirar la esponja. Y no estoy hablando de pedirle a alguien que te abra un frasco de mermelada o que te hagan la basta de un pantalón, porque obviamente no puedo hacerlo todo, pero yo siempre respondo ante mis responsabilidades, tratando de hacer las cosas bien. Autoexigencia, que le llaman.
Pero el jueves colapsé, reventé, no pude con la angustia que me producía la pena y al mismo tiempo la angustia de no estar haciendo bien mi pega, no poder concentrarme en algo, estar a media máquina. El resultado de todo lo que me comí calladita y con palitos chinos durante el año pasado, finalmente me pasó la cuenta.
Ahora estoy iniciando un proceso sumamente extraño, donde me siento más dependiente que de costumbre y sola, por supuesto, porque nadie siente lo que yo y no hay forma de traspasar las sensacines para que me entiendan. Estoy sola en esta carrera.
Sé que esto no es signo de debilidad, sino que demuestra que soy tan persona como los otros seres humanos de la tierra y así como hay gente que se pone irritable, otra que se enferma del estómago, otra que se hace la loca con los problemas y termina generando graves enfermedades...yo simplemente me derpimí, tuve otro sistema de válvula de escape.
¿Qué espero de esto? Que las sensaciones desagradables se vayan pronto y que pueda comenzar a ver con claridad lo que pasó, para aprender, y lo que vendrá, para arriesgarme a vivir el futuro.
Hago esto público, aunque muchos no entiendan de que hablo, porque creo que es parte del proceso de asumir que puedo no poder, que tengo permiso a fallar y que es mejor decir no puedo que hacerse daño o hacer las cosas mal.
Sé que pese a que esta lucha es personal, no estoy sola, pero como he tratado de explicarlo en varias ocasiones -y alguien ya me entendió-, no tener un partner para afrontar los problemas, las alegrías y penas de la vida, es lo que más me va a costar, definitivamente.
Espero aparecer próximamente a hablar de este o de otros temas, pero también quiero tomarme la licencia a cabalidad...no sé cuando vuelva.
Hasta pronto.
martes, 18 de enero de 2011
La luna y la soledad
Cuando me bajé de la micro y vi lo hermosa que estaba la luna, tuve el impulso de enviar un sms con algo así como "viste tu regalo? no pude evitar recordarte", pero después de redactar unas 10 veces esa estúpida frase en mi mente, decidí que enviar el mensaje era más estúpido aún. Sí, lo volví a amar, por unos minutos, como si nada hubiese pasado. Y sí, me sentí tonta después de eso, obvio.
Pero lo dejé pasar y decidí que era más fuerte de lo que muchas veces pensé. Recordé cuando le preguntaba, después de algún gran momento, "qué haría yo sin ti" y su respuesta automática, para molestarme, era un "serías mucho más feliz". Ahí le discutía que yo no podría entender el mundo sin él y todas esas melocidades que uno se dice cuando está enamorado y convencido de que lo que tiene es maravilloso.
Efectivamente me ha costado entender el mundo sola y estoy en un proceso extraño que no sé si llegará al buen puerto de disfrutar de mi individualidad. Pero no me morí, como muchas veces creí y, dentro de todo, mi mundo sigue marchando.
Horas más tarde, definiendo planes para el fin de semana, constaté esa individualidad. Solo una pareja tiene la disposición de hacer calzar los planes, de coordinar su agenda con la tuya y de buscar como hacer todo lo que tú quieres y él quiere y cada uno quiere por separado.
Y aquí es cuando me cuestiono si podré con esto. Entiendo que volver atrás no es una opción saludable para nadie, pero no sé ser sola. Y no tiene que ver con que no tenga mis espacios, que no sea capaz de organizar mi vida en torno a mi o que no haga vida social como individuo, pero estoy acostumbrada a pensar de a dos...y no sólo es culpa de él.
Antes de él hubo amigas que fueron ese partner que, a mi juicio, todos necesitamos. Estaba en el colegio, disponíamos del mismo tiempo y horarios, así no era tan complejo ser partner tampoco. Y después de eso llegó él a aprender conmigo como ser pareja, lo que me acomodó sobremanera.
Entonces no sé ser sola, no sé salir a vitrinear sola, odio comer sola, no voy al cine sola e incluso extraño a mi hermano ahora que está de vacaciones porque el segundo piso está más vacío sin él. ¿Tonto? Puede ser, pero es lo que hay.
Sé que nadie se muere de amor (aunque la historia familiar me diga lo contrario) y que, en algún momento, podré mirar atrás y ver esto como un doloroso proceso de aprendizaje, pero como un capítulo del pasado al fin y al cabo.
Ahora, cuánto va a durar esto y como es que seré capaz de superarlo, en este momento, no puedo ni imaginármelo y a ratos incluso me parece más viable que las cosas se arreglen a que yo dé el siguiente paso. Pero no va a ocurrir. Como dije unos post atrás, no vivo sola en este mundo y las cosas no dependen solo de mi, sino las cosas habrían sido tan distintas.
Supongo que ahora está terminando alguna actividad nocturna con los chicos o iniciando la evaluación del día con los otros jefes (dirigentes y guiadoras, diría él), y quisiera creer que vio la luna y también se acordó de mi, porque quiero creer que me amó y que se acuerda que le regalé la luna unas mil veces solo para tener una excusa para llamarlo.
Por el momento solo me queda ir a dormir...y dar gracias porque la luna no se ve desde mi ventana.
Pero lo dejé pasar y decidí que era más fuerte de lo que muchas veces pensé. Recordé cuando le preguntaba, después de algún gran momento, "qué haría yo sin ti" y su respuesta automática, para molestarme, era un "serías mucho más feliz". Ahí le discutía que yo no podría entender el mundo sin él y todas esas melocidades que uno se dice cuando está enamorado y convencido de que lo que tiene es maravilloso.
Efectivamente me ha costado entender el mundo sola y estoy en un proceso extraño que no sé si llegará al buen puerto de disfrutar de mi individualidad. Pero no me morí, como muchas veces creí y, dentro de todo, mi mundo sigue marchando.
Horas más tarde, definiendo planes para el fin de semana, constaté esa individualidad. Solo una pareja tiene la disposición de hacer calzar los planes, de coordinar su agenda con la tuya y de buscar como hacer todo lo que tú quieres y él quiere y cada uno quiere por separado.
Y aquí es cuando me cuestiono si podré con esto. Entiendo que volver atrás no es una opción saludable para nadie, pero no sé ser sola. Y no tiene que ver con que no tenga mis espacios, que no sea capaz de organizar mi vida en torno a mi o que no haga vida social como individuo, pero estoy acostumbrada a pensar de a dos...y no sólo es culpa de él.
Antes de él hubo amigas que fueron ese partner que, a mi juicio, todos necesitamos. Estaba en el colegio, disponíamos del mismo tiempo y horarios, así no era tan complejo ser partner tampoco. Y después de eso llegó él a aprender conmigo como ser pareja, lo que me acomodó sobremanera.
Entonces no sé ser sola, no sé salir a vitrinear sola, odio comer sola, no voy al cine sola e incluso extraño a mi hermano ahora que está de vacaciones porque el segundo piso está más vacío sin él. ¿Tonto? Puede ser, pero es lo que hay.
Sé que nadie se muere de amor (aunque la historia familiar me diga lo contrario) y que, en algún momento, podré mirar atrás y ver esto como un doloroso proceso de aprendizaje, pero como un capítulo del pasado al fin y al cabo.
Ahora, cuánto va a durar esto y como es que seré capaz de superarlo, en este momento, no puedo ni imaginármelo y a ratos incluso me parece más viable que las cosas se arreglen a que yo dé el siguiente paso. Pero no va a ocurrir. Como dije unos post atrás, no vivo sola en este mundo y las cosas no dependen solo de mi, sino las cosas habrían sido tan distintas.
Supongo que ahora está terminando alguna actividad nocturna con los chicos o iniciando la evaluación del día con los otros jefes (dirigentes y guiadoras, diría él), y quisiera creer que vio la luna y también se acordó de mi, porque quiero creer que me amó y que se acuerda que le regalé la luna unas mil veces solo para tener una excusa para llamarlo.
Por el momento solo me queda ir a dormir...y dar gracias porque la luna no se ve desde mi ventana.
sábado, 15 de enero de 2011
Redefinición indefinida
Acabo de editar mis notas anteriores para que sean legibles con la nueva plantilla que puse en mi blog y descubrí que en más de una ocasión definí para que utilizaría este espacio. Me sorprendí -honestamente- de los variados giros que he tenido en estos últimos años.
Debido a los últimos acontecimientos en mi vida he pensado bastante, encontrando definiciones autoimpuestas en mi actuar, reglas para diversas circunstancias, además de un sinnúmero de sueños, frustraciones y alegrías en mi camino. Podría decirse que es lo normal, pero definitivamente he puesto énfasis en los márgenes de acción.
Lo que vi reflejado en mis entradas -las definiciones de uso de este espacio- muestran que me he esmerado por controlar las circunstancias a toda costa (en mi antiguo blog escribí algo sobre las circunstancias y desde ese día -aunque no recuerdo el contenido de la entrada- adoro esa palabra).
¿Con qué fin hice eso? Mi psicólogo diría que es mi perfil de carácter obsesivo que necesita tener todo bajo control para disminuir los niveles de ansiedad, pero de forma menos técnica y a mi modo de ver, simplemente me gusta saber a dónde pisaré para avanzar.
Pero por ahora me cuesta mirar al futuro. Y no lo digo en el sentido de creer que lo hay, sino que no me veo en el, porque con suerte me encuentro en el presente, además de haber comprobado empíricamente que mis métodos de control sirven de nada. Pero pese a eso, quiero creer que esta es una oportunidad para ser más feliz.
Y si considero este quiebre como un comenzar, una nueva oportunidad, mi única obligación para conmigo es tomar esa chance. Qué significa eso por ahora no es claro, pero a ratos siento que tampoco es necesario que llegue esa claridad.
Muchas veces me han dicho que soy cuadrada y, efectivamente, hay "cuadradeces" que no abandonaré, como la de mi manejo financiero. Pero siento que puede ser útil liberarme de algunos temores y esquemas.
Por eso mismo, he decidido que este espacio no tendrá un fin específico. Qué encontrarán será algo tan indeterminado como que escribiré o publicaré y, por tanto, dependerá de ese futuro que no somos capaces de controlar, aunque lo planeemos todo.
Quizás es la primera lección que aprendo de esto, porque pese a que tracé con delicadeza cada movimiento de lo que tuve, no pude controlar un millar de factores que finalmente hicieron que mi hermoso bosquejo de una vida quedara arruinado.
En esa misma línea es que, hace unos días, con una amiga recordamos las muertes de los seres queridos -ella de su padre y yo de mi abuelo- y verbalizamos lo que esos momentos nos hicieron cuestionarnos. Ella se cuestionó la volatilidad de la vida y yo la capacidad coartadora de la muerte. En el fondo apuntábamos a lo mismo, como de un momento a otro cambian las circunstancias sin que puedas hacer nada, absolutamente nada.
Después de esa conversación es que vi con mayor claridad a lo que me estaba enfrentando. Porque hacer un duelo suena como a llorar lo que perdiste (o así lo plantea la gente), pero en realidad es llorar por lo que no tendrás. En mi caso, porque todos esos proyectos y planes fina y meticulosamente planeados jamás se realizarían, y el matrimonio, los viajes, los hijos y demases nunca llegarían.
La respuesta más reiterativa es que no era el momento y fue muchos mejor ahora que después de que todo eso pasara, pero eso no es algo aplicable en realidad. Efectivamente no es lo mismo deshacer un noviazgo que un matrimonio con hijos (principalmente porque hay más involucrados), pero siempre habría planes que quedarían truncados y eso es lo que en alguna medida se llora.
Lo que viví no se irá de ninguna forma y aunque hoy me cueste reconocerlo, crecí, aprendí y descubrí muchas cosas que sola o con otro jamás habría encontrado. Pero ya no podré, de ninguna forma, vivir lo que íbamos a vivir juntos, porque ya no hay un nosotros y ahí está el origen de la pena.
Sé que dirán que estoy loca, que es increíble como me gusta calentarme la cabeza y que hasta esta entrada se parece más a una de Bar que a una mía. Solo puedo decir que en estos momentos es difícil frenar al cerebro y que, como dice Shrek, es mejor afuera que adentro.
En resumen, trataré que esta incertidumbre perdure en el tiempo y me de así más libertad en el futuro. Espero que así mi vida sea más fácil, me haga más feliz y me evite un episodio como este nuevamente...aunque mientras haya un otro involucrado -y eso ocurrirá siempre porque no vivo sola en el mundo- nunca se sabrá el final de la historia.
Y eso se verá reflejado en este espacio que, como ven, se transformará en un revoltijo de emociones, palabras, imágenes y sonidos que me permitirán elaborar mis ideas y dar el siguiente paso...quien sabe hacia donde.
Debido a los últimos acontecimientos en mi vida he pensado bastante, encontrando definiciones autoimpuestas en mi actuar, reglas para diversas circunstancias, además de un sinnúmero de sueños, frustraciones y alegrías en mi camino. Podría decirse que es lo normal, pero definitivamente he puesto énfasis en los márgenes de acción.
Lo que vi reflejado en mis entradas -las definiciones de uso de este espacio- muestran que me he esmerado por controlar las circunstancias a toda costa (en mi antiguo blog escribí algo sobre las circunstancias y desde ese día -aunque no recuerdo el contenido de la entrada- adoro esa palabra).
¿Con qué fin hice eso? Mi psicólogo diría que es mi perfil de carácter obsesivo que necesita tener todo bajo control para disminuir los niveles de ansiedad, pero de forma menos técnica y a mi modo de ver, simplemente me gusta saber a dónde pisaré para avanzar.
Pero por ahora me cuesta mirar al futuro. Y no lo digo en el sentido de creer que lo hay, sino que no me veo en el, porque con suerte me encuentro en el presente, además de haber comprobado empíricamente que mis métodos de control sirven de nada. Pero pese a eso, quiero creer que esta es una oportunidad para ser más feliz.
Y si considero este quiebre como un comenzar, una nueva oportunidad, mi única obligación para conmigo es tomar esa chance. Qué significa eso por ahora no es claro, pero a ratos siento que tampoco es necesario que llegue esa claridad.
Muchas veces me han dicho que soy cuadrada y, efectivamente, hay "cuadradeces" que no abandonaré, como la de mi manejo financiero. Pero siento que puede ser útil liberarme de algunos temores y esquemas.
Por eso mismo, he decidido que este espacio no tendrá un fin específico. Qué encontrarán será algo tan indeterminado como que escribiré o publicaré y, por tanto, dependerá de ese futuro que no somos capaces de controlar, aunque lo planeemos todo.
Quizás es la primera lección que aprendo de esto, porque pese a que tracé con delicadeza cada movimiento de lo que tuve, no pude controlar un millar de factores que finalmente hicieron que mi hermoso bosquejo de una vida quedara arruinado.
En esa misma línea es que, hace unos días, con una amiga recordamos las muertes de los seres queridos -ella de su padre y yo de mi abuelo- y verbalizamos lo que esos momentos nos hicieron cuestionarnos. Ella se cuestionó la volatilidad de la vida y yo la capacidad coartadora de la muerte. En el fondo apuntábamos a lo mismo, como de un momento a otro cambian las circunstancias sin que puedas hacer nada, absolutamente nada.
Después de esa conversación es que vi con mayor claridad a lo que me estaba enfrentando. Porque hacer un duelo suena como a llorar lo que perdiste (o así lo plantea la gente), pero en realidad es llorar por lo que no tendrás. En mi caso, porque todos esos proyectos y planes fina y meticulosamente planeados jamás se realizarían, y el matrimonio, los viajes, los hijos y demases nunca llegarían.
La respuesta más reiterativa es que no era el momento y fue muchos mejor ahora que después de que todo eso pasara, pero eso no es algo aplicable en realidad. Efectivamente no es lo mismo deshacer un noviazgo que un matrimonio con hijos (principalmente porque hay más involucrados), pero siempre habría planes que quedarían truncados y eso es lo que en alguna medida se llora.
Lo que viví no se irá de ninguna forma y aunque hoy me cueste reconocerlo, crecí, aprendí y descubrí muchas cosas que sola o con otro jamás habría encontrado. Pero ya no podré, de ninguna forma, vivir lo que íbamos a vivir juntos, porque ya no hay un nosotros y ahí está el origen de la pena.
Sé que dirán que estoy loca, que es increíble como me gusta calentarme la cabeza y que hasta esta entrada se parece más a una de Bar que a una mía. Solo puedo decir que en estos momentos es difícil frenar al cerebro y que, como dice Shrek, es mejor afuera que adentro.
En resumen, trataré que esta incertidumbre perdure en el tiempo y me de así más libertad en el futuro. Espero que así mi vida sea más fácil, me haga más feliz y me evite un episodio como este nuevamente...aunque mientras haya un otro involucrado -y eso ocurrirá siempre porque no vivo sola en el mundo- nunca se sabrá el final de la historia.
Y eso se verá reflejado en este espacio que, como ven, se transformará en un revoltijo de emociones, palabras, imágenes y sonidos que me permitirán elaborar mis ideas y dar el siguiente paso...quien sabe hacia donde.
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