miércoles, 7 de marzo de 2012

Apanicada

Es increíble como pasa el tiempo, se viven nuevas experiencias, se prueban nuevas actitudes, cambias el modus operandis y, aún así, siguen pasándote las mismas cosas.
Considerando esto, comienzo a dudar si realmente varió en algo mi personalidad o mi actitud, y paso a creer lentamente que estuve engañándome, tratando de vivir como creía le funcionaba a otros.
Hace varios meses atrás asumí que mi esencia es soñadora, romántica, inocente (o weona, como postulan algunas amigas). Decidí enfrentarme desde esta lógica al mundo, pero recordando siempre que no era una princesa de cuento y que el mundo real es más complejo y cruel de lo que siempre quise creer.
Comencé por sanear asuntos internos, luego amistosos y, finalmente, me di espacio para pasearme por el mundo como una persona íntegra; hija, amiga, mujer y con tantos otros roles más que me componen. Tanteé terrenos que no me llamaron la atención en el pasado, hice cosas que en etapas anteriores de la vida no tuve posibilidad de hacer y, después de un rato, regresé a mi comportamiento histórico...según yo, mejorado.
Pero ahora, retrospectivamente, creo que me engañé. O me tuve más fe de la que debí.
Nuevamente estoy apanicada, como cuando me cambié del eterno colegio a un liceo grande, de niñas, lleno de gente de todos los estilos. Como cuando falleció mi abuelo y todo cambió, y creí que jamás podría acostumbrarme a esa nueva realidad. Como cuando me enamoré por primera (y única) vez, convencida de que jamás sería correspondida y las cosas no resultarían. O como cuando con ese amor comencé a planear futuro y cada día sentía que era un riesgo porque no podíamos concretar esos sueños.
Los otros temores, asociados al término de esa relación que sustentó mi vida, creo que está demás explicarlos. De todos modos, sigo sintiendo que no tendré nada similar otra vez, que nadie me querrá así otra vez, que nadie cumplirá mis expectativas y tantas cosas más. Supongo que son los temores comunes frente a un escenario como este.
El punto es que nuevamente me veo enfrentada a una situación que se supone manejaba, donde entendía como todo funcionaba, y un nuevo temblor movió mi suelo, mostrándome cuán desprotegida estaba.
Tengo miedo de haber tomado decisiones incorrectas, de haberme engañado, de haberle mentido a otros, de estar haciendo las cosas mal, de no tener valor para enfrentar sentimientos (míos y ajenos), de dar malas señales, de no saber leer las que me dan.
Y eso me empuja a temer que se me estén pasando oportunidades por preocuparme de cosas no importantes, a mirar atrás y querer arreglar, de alguna forma, ese pasado que me persigue con sus dudas.
El miedo inmoviliza y la inmovilidad atrofia. Siento que distintos sentidos, emociones e ideas se atrofian en mi, debido a la inmovilidad obligada que me he impuesto por no dejar de sentir miedo. Y aunque hago esto para no sufrir más, estar escondida y acurrucada en un rincón de mi misma también me hace mal.
Hoy me recordaron que el ser humano se configura desde el miedo, por lo que estar asustada no tiene nada de malo y es completamente normal. El punto es que creí que lo estaba superando, pero al final me encuentro suspendida sobre una pequeña línea que divide mis errores del pasado y mis temores del futuro, imposibilitándome posicionarme sobre el presente.
Además, como buena apanicada, estoy esperando a un superhéroe que me rescate, algo o alguien que me ilumine y me permita salir de este estado. El pensamiento mágico fomentado por Disney me ha hecho realmente mal. Y reconocerlo no ayuda a cambiarlo.
Es por esto que espero, espero una señal interna o externa que me permita dar un paso, moverme en cualquier dirección con tal de salir de la inmovilidad. Pero el miedo me insta a esperar una señal clara, algo que me de seguridad. A ratos siento que me apagaré esperando.
Y la omisión. Esa tentadora y abusada estrategia para no mentir pero no exponerse, no actuar, no arriesgarse. He omitido tanto que a ratos siento que me pierdo capítulos de mi misma.
Efecto postraumático le digo yo, pero cada vez estoy más convencido que es lisa y llana cobardía, asociada a malas decisiones y un guionista interno demasiado creativo.
Alguna vez mi hermano me dijo que yo era una mina demasiado jugada, apasionada, como para rodearme de gente sin cojones. Ahora creo que me sobrevaloraba y que acertaba en mi necesidad, solo por el hecho de que un cobarde necesita a alguien que lo empuje a actuar.

lunes, 5 de marzo de 2012

Porque la estupidez no está solo asociada al enamoramiento

Es sorprendente como algunos episodios de la vida y buenas conversaciones pueden, finalmente, demostrarnos lo estúpidos que somos. Y no quiero con esto culpar a quien me acompañaba este fin de semana en mi descubrimiento, porque la estupidez es de mi completa responsabilidad.
En algún momento de la vida, una amiga (y ex cuñada) me planteó que un@ se ponía tont@ en el estado de enamoramiento y que no razonaba ni eficaz ni eficientemente en este estado. Yo, por mi parte, en esa conversación discutí su argumento, pero los hechos terminaron demostrándome que tenía razón; estuve bruta, ciega y sorda mucho tiempo y los post del último año lo corroboran.
Fue entonces, en el momento de analizar la crisis, cuando decidí que la estupidez estaba asociada al enamoramiento, sin descartar que hay otros momentos de estupidez en la vida. Pero, definitivamente, un@ enamorad@ cae en ciertas estupideces en las que no caería sin amor de por medio.
La cosa es que este fin de semana me desengañé. Se puede ser estúpida sin estar enamorada, porque la estupidez no está solo asociada al enamoramiento y miles de otras situaciones nos dejan brut@s, cieg@s y sord@s.
Sin entrar en mayores detalles de la escena y los diálogos de la misma (no he consultado a la contraparte sobre la exposición pública de esta situación), el fin de semana me vi enfrentada a algo que siempre supe pasaría, que en alguna medida esperaba sucediera y que, aún así, me generó cierto dolor. Fue uno de esos golpes directos al ego, cuando te cuestionas porqué si las cosas salieron tan bien no llegaron a buen puerto; porqué si eres tan bien "evaluada" no te sacas un 7. Pero, como ya mencioné, era lo esperable.
Aún así hice puchero, ambos cambiamos el tono de la conversación, aclaramos puntos que no habíamos tratado antes y expuse, sin pensarlo, mis miedos y angustias más profundas. Y no es que la contraparte me hubiese hecho algún mal (la verdad es que ha sido una de las personas más importantes este último año), sino que ciertas circunstancias te exponen, sin esperarlo, a esos miedos que siempre están ahí. Y eso me sucedió a mi esta vez.
Mis temores, supondrán ustedes, están ligados a los acontecimientos narrados durante el último año en este blog, y a los proyectos que han sido descartados, modificados o postergados por esa razón.
Pese a todo, porque la escena y los diálogos fueron complejos, la situación terminó bien y, dentro de todo, me siento tranquila con todo. Pero me sentí -y sigo sintiéndome- muy estúpida. Por exponerme a situaciones que siempre debí saber no sabría manejar, por dejar que mi guionista interno pensara demasiado, por no haber sido lo suficientemente honesta ni siquiera durante esa conversación.
Hoy, conversando con una gran amiga, estuve jugando a la vida-ficción (así como la denominada política-ficción, en esa línea) y descubrí que no tengo nada claro y que, es posible, haya metido las patas hasta el fondo estos últimos meses y sobre todo en la última conversación. ¿Por qué? Porque como no tengo nada muy claro, tengo actitudes contradictorias y dejo de hacer muchas cosas por miedo, tanto a equivocarme como a lo que podría pasar, a no saber manejar las cosas y tantas cosas más. Algo así como cuando se deja de probar una nueva comida por temor a que no le guste o cuando se decide no intervenir en una discusión para no quedar mal con ninguna de las partes. Como dijo mi amiga, le he sacado un poco el poto a la jeringa, delegando gran parte de la responsabilidad de los hechos a mi contraparte.
Pese a todo, lo único que espero es que esta estupidez sirva de algo. Quizás debería quedarme con esos aprendizajes de estos meses, como dijo mi contraparte; mirar el vaso medio lleno, como le dije yo. Y alguna medida lo hago, de ahí la tranquilidad, pero al mismo tiempo me cuestiono lo hecho y dicho, me preguntó que pasará ahora y no logro siquiera responderme en que postura estoy.
Por ahora solo puedo decir que me siento estúpida, pero a la vez tranquila, que no haré nada más porque la verdad es que no sé que hacer o no hacer, y que espero profundamente que la experiencia sirva de algo.

viernes, 20 de enero de 2012

Sequía, desorientación y otros condimentos

Estoy desde mediados de diciembre tratando de escribir algo, transformar mis eternos caldos de cabeza y discusiones con el guionista interno en algo que compartir, pero la verdad es que estoy en sequía. Es gracioso que lo diga ahora que estoy escribiendo, pero la verdad es que decidí hacer un popurrí con algunas ideas que me han rondado para ver si escribiendo supero la crisis creativa.

Sequía

Como decía, me encuentro en sequía literaria, por así decirlo, ya que la redacción no me está fluyendo. Si consideramos mi profesión, esta situación podría ser altamente preocupante, pero tengo la sensación que el cansancio acumulado y otros fenómenos -que detallaré más tarde- son los responsable y no es que mi habilidad para escribir se haya escapado por la ventana o quedado en el año que nos dejó.
En el ámbito laboral la vida está algo aburrida, lenta, porque como buen último mes de trabajo en pleno verano y con todos tratando de cerrar el semestre, las actividades y noticias no abundan en esta Facultad. No hay mucho que hacer, la verdad.
Por otra parte, mis últimas semanas del 2011 estuvieron agitadas, la última muy entretenida, pero el 2012 llegó con más calma de lo que hubiese querido. De hecho, si siguiese la creencia de que los primeros 12 días del año serán reflejo de los meses, este será el año más fome de la historia. El primero estuvo relajado y en familia; hasta el 2, 3, 4 y 5 fueron full pega; el 6 y 7 entretenidos y canzadores...y ahí se acabó mi año. El domingo 8 fue hacer nada y de ahí en adelante la fomedad se apoderó del mes. Por lo tanto, mi vida tendrá cierto grado de acción entre febrero y julio, mientras que los demás meses deberían ser una lata atroz.

Desorientación

Y en medio de esta fomedad absoluta y tiempo de sobra para divagar por la red y pensar, descubrí que estoy un poco desorientada. Sé que este fue un concepto recurrente el 2011, pero esta vez tiene otra significado.
Durante el año pasado la desorientación provenía de una herida, del aprender a vivir una nueva realidad, construir un nuevo yo que me permitiera superar el incidente que marcó mi término de 2010 e inicio del 2011. En cuanto a lo concreto fue un año estático, porque por esa misma desorientación y proceso de reconstrucción, me dediqué a hacer un recorrido introspectivo y no ha concretar planes...todo estaba en re evaluación.
Pero ahora mi cuerpo y mi espíritu se están desentumeciendo, por lo que lo estático de mi vida me está sacando de quicio. El problema es que la improvisación no es parte de mis talentos y no sé hacia donde dar el siguiente paso.
Quiero estudiar, pero no sé que; quisiera conocer gente nueva, pero no sé cómo; quisiera descubrir dónde dejé mi motivación y la verdad es que no sé dónde buscar.
En este momento nada me entusiasma y con facilidad regreso a la sensación de que algo me falta. Como han de suponer las conclusiones llegan rápidamente a suponer que me falta un partner, en el más amplio sentido de la palabra, y pese a la innegable y valorada compañía de amigos y amigas, no es lo mismo.
No sé si anteriormente divagué en torno al concepto de partner, pero para no extenderme demasiado, para mi un partner es alguien con quien cuentas 24/7, con quien haces planes, proyectos. En algún momento de la vida los amigos pueden cumplir ese rol, pero a mi parecer en este momento de la vida el partner es una pareja o la familia, dependiendo de las circunstancias. Y aquí volvemos a las divagaciones de siempre...supongo que no me queda más que esperar.

Otros condimentos

Entonces el guionista interno se vuelve un problema, porque es capaz de incluso contradecir a mi racionalidad y mi consciente, escribiendo las historias más entretenidas con los protagonistas menos apropiados. Pero como dije hace unos días, mi política 2012 será la paciencia y la fuerza de voluntad. No estoy dispuesta a dar mi brazo a torcer o actuar en contra de mis decisiones porque no fui lo suficiente paciente o tentada. Algo que haya sacado en limpio de mis errores anteriores y del 2011, ¿o no?
Pero las cosas no terminan ahí. El cansancio acumulado tras un año demasiado difícil me está pasando la cuenta y figuro cual presa marcando los días para mi ansiado mes de descanso. El problema es que no tengo ningún plan ni destino ni acompañante para hacer planes. Mis amigas o se van con sus familias o no tienen vacaciones, mi hermano supongo que pasará todo el mes fuera entre vacaciones con primos y amigos, y mis padres aún no deciden nada, así que me veo encerrada todo el mes en StgoCity.
Como comprenderán, quiero y no quiero que lleguen las vacaciones. Temo por mi integridad mental, hallándome ociosa mirando el techo y a mi guionista interno con todo el tiempo del mundo para pensar idioteces.
Ahora, como me carga verme inmovilizada, creo que regresaré al psicólogo, esta vez en busca de orientación vocacional; sacaré licencia de conducir antes de que el miedo me gane y no me suba nunca jamás a un auto, y me daré espacios para pensar, por lo que supongo pasaré más seguido por acá en cuanto tenga tiempo libre.
No sé si lograré encontrar el rumbo pronto o no, si "solucionaré" mis asuntos pendientes o no, pero pese a que la paciencia es una de las ideas fuerza 2012, no quiero quedarme quieta, al costado del camino, esperando que me llegue la inspiración. De alguna forma la tengo que encontrar.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Focalizando

Algo que he aprendido en estos meses es que las mujeres somos especialistas en vivir una vida dispersa pero bajo control. ¿Cómo eso? Como la mayoría de las mujeres es capaz de subir la escalera y mascar chicle, vivimos haciendo y pensando miles de cosas a la vez sin perder el control de nuestro día a día. Por lo menos no de forma excesiva.

Por esta misma dinámica es que -no todas, pero si varias- no terminamos todo lo que empezamos y permanecemos en un estado de búsqueda constante de horizontes y metas. También puede ser que las mujeres de las que me he rodeado el último tiempo estén viviendo procesos similares a los míos, o que la edad misma nos empuje a buscar una "definición" de nosotras mismas...no quiero generalizar.

Ahora bien, siguiendo la idea de la dispersión controlada, creo que para mí ha llegado el tiempo de la focalización. ¿Qué quiero decir con esto? Yo no puedo abandonar mi naturaleza multioperacional que me tiene en varias cosas a la vez, pero estoy tratando de focalizar mis esfuerzos en metas puntuales, idealmente de una a la vez, para lograr cumplirlas.

Sé que durante este año, y en otros post anteriores en este mismo blog, me he replanteado el camino más veces de las que la sanidad mental recomienda, pero -como bien saben mis lectoras habituales- este ha sido un año de búsqueda constante...donde aún no defino nada.

De partida, decidí que tengo que partir focalizando en mí. Y no es una idea novedosa ni menos propia, pero después de leer un par de capítulo de un libro clasificable como de autoayuda - sí, estoy leyendo un libro de autoayuda...así de mal -, entendí que debo poner las primeras metas focalizadas en mi persona.

Entonces, ¿qué no me gusta de mí, qué quiero cambiar o mejorar? Con mi carácter he trabajado todo el año y, sin duda, el trabajo más fuerte comenzará cuando me enfrente a una nueva relación, después de todo ese es el ítem especialmente dañado. Pero he dejado otras cosas de lado.

Foco 1, entonces, mi físico. Esto implica varias cosas, como ir al doc a solucionar algunos temas dejados atrás por flojera o por no ser urgentes, o comenzar a ir al gimnasio. Intentaré sacar la fuerza de voluntad que no tengo para salir airosa de este foco.

Foco 2...no sé como definirlo, la verdad, pero trataré de explicarlo. No puedo seguir pegada en el pasado, lamentándome por lo que perdí, aunque la pena me carcoma por dentro. Tampoco puedo perder tiempo y energía en situaciones que sé no valen la pena, pese a lo que sienta. La verdad es que necesito que la contraparte, sea cual sea el escenario, se esfuerce junto conmigo, porque no estoy en condiciones de hacer sola la pega ni quiero volver a esa dinámica.

Sí, es una mirada algo fría de la situación, pero debo controlar mi excesiva emocionalidad, y un poco de frialdad a alguien tan impulsiva y apasionada como yo, no le viene nada de mal.

Foco 3, proyectos 2012. Aquí, por ahora, están las vacaciones y la compra de mi propio departamento. La primera es bastante más próxima y fácil de trabajar, pero no deja de tener dificultades. Coordinar con la familia, buscar compañer@ de viaje, presupuestos, entre otros, son asuntos a definir. Y el segundo…bueno, tendré que definir otros asuntos antes de llegar a la concreción.

Foco 4, estudios. Necesito aclarar hacia donde quiero guiar mi carrera para estudiar. Hace mucho que tengo ganas de regresar a la sala de clases, pero si no defino que quiero, difícilmente puedo regresar.

Y eso es todo. Obviamente, los Focos 1 y 2 tienen prioridad por ahora. El Foco 3, en tanto, será algo a trabajar sin presiones, sin demasiada planificación; usaré este ítem para trabajar en mi obsesión planificadora. Finalmente, el Foco 4 traerá trabajo para el próximo año, ya regresando de las vacaciones.

Así, después de varios días en crisis, con ataques de llanto, actitudes infantiles, mensajes quinceañeros y pataletas con amigas, tengo que respirar profundo y buscar la calma, el equilibrio.

Espero que mi entorno me ayude en esto, porque necesitaré ánimo. Será necesario que me reafirmen los pasos correctos y me señalen los errados, que me tengan paciencia...a ratos hasta yo me olvido de mi "convalecencia" y me comporto como si estuviera sanita...y no po, no es así.

…Si pudiera pedir un deseo ahora, además de exigir de vuelta mi bolsa de polvitos mágicos, quisiera que las cosas, de una vez por todas, salieran bien...o por lo menos sin peros.

lunes, 31 de octubre de 2011

Mi manía de pensar demasiado

Los últimos acontecimientos en mi vida, que no digamos han sido demasiados, me hicieron notar los cambios en mi forma de ser de estos últimos meses.
Aunque ahora creo que hace unos 12 meses atrás estas actitudes fueron errores, hoy me cuesta no actuar con la espontaneidad e impulsividad de antaño. Al ser quien siempre posibilitaba los pasos, la que daba pie al diálogo, la que se comía la bronca para ver si se podía seguir; terminé por forzar los hechos y perdí la honestidad del actuar de los otros. No quiere decir, necesariamente, que me hayan mentido, pero uno actúa distinto cuando se le facilita el escenario.
Entonces, ahora estoy buscando que el esfuerzo sea más compartido en mis relaciones humanas. Y en el plano general ha funcionado, en el amistoso creo que las cosas ya eran así hace un tiempo...pero en el plano "amoroso" -por ponerle un título- no logro fluir con la misma naturalidad. Quizás, como decía una buena amiga hace unos días atrás, los sufrimientos no hacen más fríos y terminamos por pensar más que sentir.
Así es que estoy ahogada. Quisiera decir muchas cosas, especialmente a un par de personas, pero no me termino de animar porque quisiera ver como reaccionan en frío, sin "ayuda". Uno de ellos sé que seguirá guardando la distancia y terminará por diluirse de mis recuerdos hasta ser simplemente una silueta dulce del pasado. Seguramente es mejor que sea así, pero a ratos me gustaría verlo, escucharlo, conversar...compartir un capuccino -o un café helado, considerando la estación del año- y aclarar lo que nos pasó. Pero el pánico que me provoca enfrentarlo me mantiene en mi lugar, en silencio.
Con la otra persona, creo que si no me estuviese autoprovocando esta situación de ahogo al guardar silencio, las cosas serían más fáciles. En este caso hay menos sentimientos involucrados y el problema pasa por tratar de obtener actitudes espontáneas y naturales de su parte. Pero en ese esfuerzo, en esa postura de no hacerle las cosas tan sencillas, he comenzado a notar como me atraganto y se ha hecho patente el cambio en mi.
Hace varios meses escribí sobre el duelo que estaba haciendo por la muerte de esa mujer inocente, romántica y casi infantil que era, pero aún no tenía noción de que mujer sería la que nacería de entre esas cenizas.
Pese al dolor y las pruebas enfrentadas, creo no haber cambiado tanto. Comencé a vivir algunas experiencias que no tuve oportunidad antes, por ser demasiado niña, luego por estar mucho tiempo emparejada; también dejé atrás algunos prejuicios, pero en esencia renació la misma persona, con más experiencia. Pero uno de los cambios más notorios fue el autocontrol para no forzar los escenarios, guardar silencio en espera de que la contraparte hable primero, darme espacio para pensar ants de actuar, darle una segunda mirada a las cosas antes de tomar una decisión. Y así, en frío, suena sumamente positivo el cambio, un paso de madurez importante. Pero no es tan sencillo en la práctica, porque cuando hay emociones, sentimientos, sensaciones de por medio, el autocontrol es complicado, el guionista interno comienza a trabajar como si lo estuviesen presionando y entre el guardarse las cosas y tratar de controlar las ideas uno termina así, cómo yo, escribiendo incoherentemente en un blog para tratar de ordenar las ideas y autoconvencerme de que esto es lo mejor.
Pero como mi manía favorita es pensar demasiado, me cuesta aún acostumbrarme a este nuevo escenario autoimpuesto en pos de mejorar...crecer...
Y en este punto es cuando quisiera que las cosas fueran más fáciles, que estar sola doliera menos, que conocer a alguien fuera más fácil, que decirles las cosas fuera sencillo y que las consecuencias de mis actos fueran menos complejas...o que yo me pudiera tomar todo con más calma.
Ahora, como saben bien, mi querida cabecita no me facilita las cosas y los sueños, tan importantes en mi cotidianidad, siempre terminan por revolverme las ideas.
Como dije en un post anterior, estoy tratando de focalizarme en que los dos meses que quedan para terminar el año sean una preparación física y mental para una nueva vida, para cerrar el paréntesis que significó este 2011 y que el 2012 sea una nueva oportunidad. ¿Alguna idea para no perder el "norte"? ¿Alguna brújula mágica por ahí para encontrar mi norte y no detener el paso?
Solo espero que mi maraña de ideas no se transforme en un obstáculo...

martes, 25 de octubre de 2011

Recordando...

Dejé esta nota el otro día en una nota en mi Facebook, pero creo que es útil que quede aquí, ya que tiene bastante relación con el post anterior...

Ayer hablaba con un amigo de como concebíamos era una pareja...sus características, virtudes esperables y demases, y terminó diciéndome que tenía una visión muy perfecta, pero bonita y dulce, de lo que era una pareja.

Hoy, en un ataque de mamonería, me puse a escuchar canciones tontas para autoflagelarme...=P...y encontré esta letra. Utópico, idealista, demasiado exigente...da igual...esto creí tener, esto quiero conseguir.


Dos Enamorados

Laura Pausini


Una lágrima se va

resbalando a mi garganta,

sí, por tí,

que me dejas sola, ¡oh no!,

Precisamente aquí,

sintiendo tus suspiros

sobre mí y los escalofríos

que me dan

al sentir

un dolor amargo, un beso tierno sobre mí

porque estoy

en el límite del mundo junto a tí

Porque dos enamorados, tú y yo,

no nos tenemos que rendir

ni ahora cuando una mentira

nos roba el sueño y la alegría.

Enamorados nada más,

indivisibles uno en dos,

con nuestras cosas es normal

tú y yo

Esta noche te busqué,

haré el amor contigo,

soñaré, dos corazones y un latido.

Grito a Dios que eres mío,

un instante más y estás llegando sobre mí,

hasta que

se confunden nuestros cuerpos, nuestra piel

Porque a dos enamorados, tú y yo,

nada nos puede separar,

por esa magia que nos guía

entre tus días y mis días.

Enamorados nada más,

inconfundibles uno en dos,

las misma caras es normal,

como un espejo, tú y yo

Solo dos, con las ganas de sentirse juntos,

sí, tú y yo, conjugando al mismo tiempo el verbo amar

Porque dos enamorados tú y yo

se tienen siempre que buscar

y nunca, nunca aprenderán

a separarse nunca más.

La playa solo es de los dos,

la arena nos acompañó,

nadie se puede enamorar

como te quiero y me querrás.

Tú dime solo que estarás

conmigo y nunca cambiarás,

es lo que trato de escuchar.

Somos la misma cosa, sí,

dos con un solo corazón,

te miro y me reflejo en tí.

Sí, indivisible, uno en dos

Tú y yo

enamorados, tú y yo