Quizás suena un poco agresivo el título, incluso pensé poner que me bajaba del mundo, pero en realidad no es eso. Decidí que este capítulo mega depresivo llega hasta aquí. Y punto.
Para los que ya comenzaron a festejar pensando que no tendrían que verme llorando por los rincones nunca más y que se libraban de escuchar mis estúpidos análisis depresivos, se han equivocado. La pena no se me va a quitar de un día para otro y tengo muchos motivos por los que seguir llorando mi pérdida y este proceso maldito de muerte y resurrección. Pero no quiero quedarme en la lógica de "aquí se acabo mi vida" o "nunca más me voy a enamorar", aunque ambas cosas se me hayan pasado por la mente y no haya terminado de convencerme de lo contrario.
Ocurre que tuve una sesión con mi psiquiatra bien desgastante el martes (sí, para los que no sabían voy al psiquiatra y no me da vergüenza ni me siento loca). Ahí analicé los últimos episodios de esta agotadora pena y, definitivamente, lloré lo suficiente como para tener dolor de cabeza todo un día y decidir que era suficiente.
Sigo extrañando al hombre que amé durante estos últimos trascendentales años de mi vida y estoy convencida que tardaré otros tantos años más en lograr sentir lo que sentía con él, porque tardamos años en crear esa complicidad. Siguen doliendo mis errores y los suyos, cuesta ver cómo me equivoqué y lo estúpida que me he comportado. De alguna extraña forma, pese a los defectos y a estar convencida de que no podemos estar juntos, sigo amándolo tanto que aún me rio recordando todo lo bien que la pasábamos juntos.
Pero ya no está y no puedo vivir recordando, llorando, odiando y amando al mismo tiempo por el resto de mis días, porque por diox que es agote para mi y qué decir para los demás.
Le pedí disculpas. Sí, para muchas sonará como una insensatez apoteósica y querrán cachetearme a través de la pantalla, pero le pedí disculpas porque era necesario. Mandé correos amorosos y desagradables sabiendo que no quería recibirlos, lo presioné para que respondiera y lo metí en discusiones cibernéticas desagradables teniendo claro que no quería llegar a eso. Hice algunas maldades innecesarias sólo por joderle la pita, siendo que digo amarlo y aún así trato de (en una medida quizás infantil) hacerle daño.
Por todo eso pedí disculpas y me liberé de parte de la mierda que me carcomía por dentro. No, no respondió, pero era lo mejor que podía pasar, porque un "gracias por disculparte" me habría dado esperanzas y un "deja de escribirme y ándate a la chucha" me habría matado.
Después de eso decidí que habia que parar el escándalo y dedicarme a mi. Tengo mucha pega que hacer, de la trascendental y de la superficial.
La última, que es más entretenida, implica ponerme mega regia porque mi cumple será de disfracez y quiero ser Campanita (Thinke Bell, para las que tuvieron dudas). Puede sonar como algo infantil, pero yo soy igual a esa pequeña hada que se roba la película en Peter Pan: Apasionada, impulsiva, gruñona, vengativa, amorosa cuando quiere y muchas cosas más. Ok, soy más adulta que eso, pero no pueden negar que tengo mucho de esa diminuta mágica.
Bueh, la cosa es que para ser Campanita tengo que estar harto más regia que ahora y eso requiere trabajo. Estoy comiendo mejor, haciendo ejercicio y me entregaré a las manos de expertos para lograrlo (no, sin bisturí de por medio, que miedo!).
Ya en lo trascendental, tengo que enfrentar mis defectos, esos que dañan a otros y los que me dañan a mi y deshecharlos. Tengo que encontrar esa escencia que quien sabe cuando perdí y recuperarla. Tengo que descubrir mis motivaciones para darle sentido al día a día. Tengo que dejar de sufrir para dejar de temer y volver a buscar compañía, porque estar solo es de lo peor que puede pasar en la vida (mi humilde opinión).
Entonces hay mucho que hacer como para seguir simplemente lamentándome y sufriendo. Por eso, decidí bajarme del columpio en que Murphy o quién sabe que otro me subió y decidí tratar de enfrentar esta monumental misión.
Para qué escribir todo esto. Para que vean que, pese a todo lo que lloré no se me ha secado ni el cerebro ni el corazón y que, después de todo, quiero seguir viviendo. Y por qué si comparto las penas, porqué no las alegrías (aunque sean chiquitas).
Espero sigan bancándose a esta tonta llorona en sus vidas y que, obvio, sigan leyendo y comentando.
Por ahora, termino de sacar la mierda que me carcome por dentro para tratar de empezar a avanzar.
jueves, 12 de mayo de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
Dejando la carga atrás
No se trata de ya no tener pena. Tampoco es que, de pronto, se haya acabado el amor. Digamos, simplemente, que de pronto vi las cosas de otra forma y, al parecer, tengo ganas de seguir.
Aún no sé como haré para quitarme esta pena, como es que dejará de doler o como será sentir algo por alguien distinto a él; pero siento que ya hice absolutamente todo lo que estaba a mi alcance, incluso olvidándome de lo que yo misma, en mi sano juicio, me habría permitido hacer.
Yo no terminé con esta historia, ni fui la que se negó a conversar. No fui quien huyó de los problemas, tampoco la persona quien no quiso enfrentar al otro que dejó atrás. Yo no tengo rabia (bueno, obvio que hay cosas de esta historia que me dan rabia, pero no le tengo rabia a él), ni me quedé pegada en los detalles de un día en particular, sino que he tratado de mirar la historia en perspectiva y en su conjunto.
Por todo lo anterior es posible que yo tenga tanto dolor y él tanta rabia. A mi me faltó la oportunidad de cerrar el capítulo a mi manera, con una conversación en que nos dijeramos que había pasado.
A él le quedó la rabia atragantada, lo que le ha nublado la vista. Además, tuvo la posibilidad de decidir y huir, no sólo metafóricamente, sino que físicamente, lo que le facilitó poder dar el paso siguiente y entrar en otra relación. Pero sé, porque lo conozco bien, que se preguntará más de alguna vez si hizo bien con mandar todo a la cresta...y es probable que en algún momento en el futuro, en muchos años más, nos encontremos y dude si valió la pena todo lo que hizo.
Ahora bien, independiente de si eso ocurrirá o no, lo importante ahora es que me he sacado cierto peso del pecho. Pese a eso sigue el dolor, la pena, esa suerte de funeral propio en donde trato de dejar atrás lo malo y tomar fuerzas para sacar adelante lo bueno que quede de mi y generar una suerte de nueva Paulina...será difícil, lo sé, porque aún no tengo claro prácticamente nada de lo que quiero para mi, pero en algún momento -espero- tendré la claridad para dar el siguiente paso.
De todos modos, eso sí, persisten las dudas, las miles de preguntas en mi cabeza, las ganas de enfrentarlo y escuchar sus argumentos...pero eso no ocurrirá y trato de sacarme las ilusiones de adentro.
Por ahora, pareciera que la pena me da una tregua y me permite ver con algo de claridad el entorno. Sólo espero que las benditas (o malditas) circunstancias me ayuden para avanza.
Aún no sé como haré para quitarme esta pena, como es que dejará de doler o como será sentir algo por alguien distinto a él; pero siento que ya hice absolutamente todo lo que estaba a mi alcance, incluso olvidándome de lo que yo misma, en mi sano juicio, me habría permitido hacer.
Yo no terminé con esta historia, ni fui la que se negó a conversar. No fui quien huyó de los problemas, tampoco la persona quien no quiso enfrentar al otro que dejó atrás. Yo no tengo rabia (bueno, obvio que hay cosas de esta historia que me dan rabia, pero no le tengo rabia a él), ni me quedé pegada en los detalles de un día en particular, sino que he tratado de mirar la historia en perspectiva y en su conjunto.
Por todo lo anterior es posible que yo tenga tanto dolor y él tanta rabia. A mi me faltó la oportunidad de cerrar el capítulo a mi manera, con una conversación en que nos dijeramos que había pasado.
A él le quedó la rabia atragantada, lo que le ha nublado la vista. Además, tuvo la posibilidad de decidir y huir, no sólo metafóricamente, sino que físicamente, lo que le facilitó poder dar el paso siguiente y entrar en otra relación. Pero sé, porque lo conozco bien, que se preguntará más de alguna vez si hizo bien con mandar todo a la cresta...y es probable que en algún momento en el futuro, en muchos años más, nos encontremos y dude si valió la pena todo lo que hizo.
Ahora bien, independiente de si eso ocurrirá o no, lo importante ahora es que me he sacado cierto peso del pecho. Pese a eso sigue el dolor, la pena, esa suerte de funeral propio en donde trato de dejar atrás lo malo y tomar fuerzas para sacar adelante lo bueno que quede de mi y generar una suerte de nueva Paulina...será difícil, lo sé, porque aún no tengo claro prácticamente nada de lo que quiero para mi, pero en algún momento -espero- tendré la claridad para dar el siguiente paso.
De todos modos, eso sí, persisten las dudas, las miles de preguntas en mi cabeza, las ganas de enfrentarlo y escuchar sus argumentos...pero eso no ocurrirá y trato de sacarme las ilusiones de adentro.
Por ahora, pareciera que la pena me da una tregua y me permite ver con algo de claridad el entorno. Sólo espero que las benditas (o malditas) circunstancias me ayuden para avanza.
miércoles, 27 de abril de 2011
Qué malditos son estos días
Tengo más que claro que aquí están interviniendo mis hormonas y las mañas propias de "esos" días. Esto no quiere decir que se me haya acabado la pena, pero creo que no me sentía tan mal desde hace meses...tantos meses como para que Fampa pudiese regalonearme y quitarme esa desagradable sensación.
Me duele todo, quiero acostarme, tengo ganas de hacer puchero, me gustaría que alguien me abrazara apenas saliera del diario o llegar a dormir abrazada, con sus man os en mi vientre para ver si se me quitaba el dolor.
Además pasan tantas otras cosas que me gustaría compartir con él. Por ejemplo, habrá una convención en mayo en Estación Mapocho para los ñoños de Chile, con stand de los fans club de nuestras series favoritas y charlas, venta de cómics y tanta otra cosa entretenida.
Mientras revisaba el sitio para armar bien la nota el evento me parecía entrete, pero cuando vi las fotos de los fans club y las peleas de yedi y hechiceros morí...sí, soy ñoña y siempre lo he asumido, pero ya no tengo un ñoñito que me acompañe a ñoñear.
Y así, los miles de episodios en que me siento sola se repiten día a día, sin que pueda dejar de sentir ese vacío del que les hablaba el otro día, como que me estoy vaciando por dentro minuto a minuto. ¿Qué pasará cuando ya no me quede nada adentro? ¿Podré volver a llenarme con algo más?
Lo peor es que no sé si retomaría las cosas con él, es como que me duele haber perdido todo porque precisamente sé, en el fondo de mi, que esto ya no puede ser.
He soñado que me llama, que me pregunta para que sigo escribiendo estas cosas, que me ama, pero que de nada sirve si ahora estamos tan lejos. Es como de novela romántica, como de tragedia griega como solemos decir con una amiga.
Supongo que solo me queda seguir recordando, extrañando, hasta que logre hacer algunas cosas sola, otras las deje de hacer o encuentre alguien nuevo que me acompañe o me invite a hacer nuevas actividades. No sé.
Todos creen que esto se va a pasar cuando encuentre a alguien, pero la verdad es que aún no tengo ganas si quiera de "vitrinear", menos de conocer a alguien y entrar en la dinámica de ver si le gustas, ver si te gusta, coquetear...no, no tengo energías para eso.
Como dijo mi psicólogo, la misión es esconderse en la trinchera hasta que cese el fuego y pueda salir. El problema es que a ratos siento que no va a parar nunca esta guerra.
Y mientras escribo llegan más recuerdos a mi y la pena se transforma en un nudo en la garganta que casi no me deja respirar. Supongo que en este momento tú estas dejándote querer por tu nueva "enfermera" en Iquique.
En fin, mejor sigo trabajando para irme pronto.
Me duele todo, quiero acostarme, tengo ganas de hacer puchero, me gustaría que alguien me abrazara apenas saliera del diario o llegar a dormir abrazada, con sus man os en mi vientre para ver si se me quitaba el dolor.
Además pasan tantas otras cosas que me gustaría compartir con él. Por ejemplo, habrá una convención en mayo en Estación Mapocho para los ñoños de Chile, con stand de los fans club de nuestras series favoritas y charlas, venta de cómics y tanta otra cosa entretenida.
Mientras revisaba el sitio para armar bien la nota el evento me parecía entrete, pero cuando vi las fotos de los fans club y las peleas de yedi y hechiceros morí...sí, soy ñoña y siempre lo he asumido, pero ya no tengo un ñoñito que me acompañe a ñoñear.
Y así, los miles de episodios en que me siento sola se repiten día a día, sin que pueda dejar de sentir ese vacío del que les hablaba el otro día, como que me estoy vaciando por dentro minuto a minuto. ¿Qué pasará cuando ya no me quede nada adentro? ¿Podré volver a llenarme con algo más?
Lo peor es que no sé si retomaría las cosas con él, es como que me duele haber perdido todo porque precisamente sé, en el fondo de mi, que esto ya no puede ser.
He soñado que me llama, que me pregunta para que sigo escribiendo estas cosas, que me ama, pero que de nada sirve si ahora estamos tan lejos. Es como de novela romántica, como de tragedia griega como solemos decir con una amiga.
Supongo que solo me queda seguir recordando, extrañando, hasta que logre hacer algunas cosas sola, otras las deje de hacer o encuentre alguien nuevo que me acompañe o me invite a hacer nuevas actividades. No sé.
Todos creen que esto se va a pasar cuando encuentre a alguien, pero la verdad es que aún no tengo ganas si quiera de "vitrinear", menos de conocer a alguien y entrar en la dinámica de ver si le gustas, ver si te gusta, coquetear...no, no tengo energías para eso.
Como dijo mi psicólogo, la misión es esconderse en la trinchera hasta que cese el fuego y pueda salir. El problema es que a ratos siento que no va a parar nunca esta guerra.
Y mientras escribo llegan más recuerdos a mi y la pena se transforma en un nudo en la garganta que casi no me deja respirar. Supongo que en este momento tú estas dejándote querer por tu nueva "enfermera" en Iquique.
En fin, mejor sigo trabajando para irme pronto.
martes, 26 de abril de 2011
¿Me dediqué a perderte?
También estoy de acuerdo con que el título no es bueno, pero el otro día escuchado el tema de Alejandro Fernández que lleva ese nombre me puse a pensar un poco en ese "concepto".
No, no estoy justificando sus errores, porque cometió mucho y definitivamente no era todo lo que yo busaba (aunque ahora no sé que busco), pero yo seguía enamorada e ilusionada, pensando que todo cada día sería mejor. Al parecer, yo no vi muchas señales que él me dio, detalles que sumados lo fueron desencantando y, de apoco, alejando de mi.
Quizás esa crisis del 2009 fue el inicio de todo. ¿Se acordará porqué discutimos? La verdad es que yo no recuerdo el motivo, pero recuerdo que estuvimos unas dos semanas distanciados y que, por mi constante y estúpida curiosidad revisé su correo y descubrí unos mails a una ex compañera de universidad. Sí, dos semanas separados y ya tenía intenciones de salir con alguien más.
Me sentí traicionada y me junté con él para cobrarle sentimientos, decirle que era un estúpido, que ni siquiera habíamos terminado y estaba buscando a otra...quizás no fue nada, pero para mi pesó lo mismo que cualquier infidelidad y él lo entendió así.
La verdad, ahora que miro hacia atrás, no sé porqué decidí volver a intentarlo en ese momento. Tenía rabia y desconfianza, sentía que en cualquier momento podría dejarme, preferir a otra...los que me conocen saben que nunca he tenido buen autoestima y, por supuesto, este episodio no ayudó. Pero lo amaba, veía en sus ojos algo que no creí -y aún me cuesta creer- podría encontrar en otra mirada. Decidí seguir.
¿Por qué decidiste seguir tú conmigo? Me encantaría preguntarte ese tipo de cosas, tener esa conversación que nunca nos permitiste tener y despedirnos con las ideas claras. Pero ya entendí que no es posible. Supongo que verme te despertaría las rabias y dolores del pasado, ese pasado que para mi sigue siendo presente y que para ti quedó atrás en el momento en que iniciaste una nueva relación.
Entonces, "porqué no te llené de mi cuando aún había tiempo; porqué no pudé comprender lo que hasta ahora entiendo, que fuiste todo para mi y que yo estaba ciego..." como dice la letra de la canción.
Quizás me sentía demasiado segura de lo nuestro. Cada día había más y nuevos planes, el futuro parecía más cercano y concreto... jamás pensé que abandonarías todo eso.
Fui ciega y temerosa, esa es mi conclusión. ¿Para que sirve? Para en un futuro, que ahora veo lejano, no volver a repetir estos errores, sea quien sea quien me acompañe.
Pero también entendí que siempre hizo lo mismo y que tampoco lo dimensioné. Siempre que hubo un problema prefirió dejarlo pasar, ignorarlo, no verbalizarlo o simplemente terminar con todo por no sufrir, por no enfrentar. No sé si es cobardía, falta de amor o de compromiso, pero efectivamente cada vez que tuvimos una crisis, de esas crisis de verdad, quiso dar un paso al costado y fui yo quien lo busqué porque creí en este amor hasta el último segundo que estuvimos juntos...y quizás hasta mucho después.
Eso me reafirma la ceguera, que no solo no vi mis errores, sino que tampoco vi en su real dimensión sus actitudes.
Y después vinieron otras crisis, otras discusiones, otros términos por peleas puntuales que terminaban en catástrofes porque se había guardado mil cosas...¿no confiabas en mi que no me decías las cosas? ¿no estabas dispuesto a enfrentar las diferencias?... siempre creí que temías discutir y por eso siempre te dije que necesitabas una mujer gomero que coincidiera siempre contigo. Disentir no es un problema, siempre y cuando seamos capaces de llegar a acuerdo. Al parecer nunca logramos eso.
Lo peor de todo esto es que, en el fondo de mi corazón, sigo creyendo que ibas a caminando a crecer y superar esos defectos. Quizás soy demasiado inocente y tengo una fe demasiado grande en la gente, especialmente en la que amo. Otros usarían improperios para definir mi ingenuidad, pero quiero seguir creyendo que peco de buena persona y no de otra cosa.
Como concluí ayer, pese a la pena y el dolor, pareciera ser que esto fue lo más coherente y lógico; definitivamente el calificativo "lo mejor" está fuera de lugar.
Y he comenzado el duelo. Lo que me parece gracioso es que no siento estar llorando su muerte, sino la mía. Es como si pudiera ver como segundo a segundo algo de mi se evapora y me voy quedando vacía, sintiendo la presión de llenar ese vacío con nuevas decisiones y elecciones.
"Prohibido tomar decisiones", dijo mi psicólogo, porque en este momento "estás en la trinchera evitando que te mate una bomba", nada más, en plena crisis. Es verdad, no estoy muy clara como para decidir nada, pero eso de todos modos agobia.
Después de consagrar siete años de mi vida a construir los cimientos de lo que esperaba sería el resto de mi vida, ahora me encuentro picando ladrillo a ladrillo esos pisos que construímos juntos para descubrir quien soy y que quiero. Es muy raro.
¿De qué sirve todo esto? Según yo, solo analizando el pasado podemos construir un mejor futuro y lo único que quiero ahora es dejar la pena atrás y volver a sonreir de verdad. No quiero volver a dejar que el miedo me impida tomar decisiones, no quiero que el amor me impida ver con claridad, no quiero sentir que mi vida entera se desmorona porque aposté demasiado sin estar segura...no quiero volver a sentir que me dejaron atrás porque en realidad no fui tan importante como yo pensaba.
La verdad, desearía apagar la luz y bajarme del escenario, pero como eso no se puede, por ahora me dedico a sobrevivir para ver si puedo volver a vivir.
No, no estoy justificando sus errores, porque cometió mucho y definitivamente no era todo lo que yo busaba (aunque ahora no sé que busco), pero yo seguía enamorada e ilusionada, pensando que todo cada día sería mejor. Al parecer, yo no vi muchas señales que él me dio, detalles que sumados lo fueron desencantando y, de apoco, alejando de mi.
Quizás esa crisis del 2009 fue el inicio de todo. ¿Se acordará porqué discutimos? La verdad es que yo no recuerdo el motivo, pero recuerdo que estuvimos unas dos semanas distanciados y que, por mi constante y estúpida curiosidad revisé su correo y descubrí unos mails a una ex compañera de universidad. Sí, dos semanas separados y ya tenía intenciones de salir con alguien más.
Me sentí traicionada y me junté con él para cobrarle sentimientos, decirle que era un estúpido, que ni siquiera habíamos terminado y estaba buscando a otra...quizás no fue nada, pero para mi pesó lo mismo que cualquier infidelidad y él lo entendió así.
La verdad, ahora que miro hacia atrás, no sé porqué decidí volver a intentarlo en ese momento. Tenía rabia y desconfianza, sentía que en cualquier momento podría dejarme, preferir a otra...los que me conocen saben que nunca he tenido buen autoestima y, por supuesto, este episodio no ayudó. Pero lo amaba, veía en sus ojos algo que no creí -y aún me cuesta creer- podría encontrar en otra mirada. Decidí seguir.
¿Por qué decidiste seguir tú conmigo? Me encantaría preguntarte ese tipo de cosas, tener esa conversación que nunca nos permitiste tener y despedirnos con las ideas claras. Pero ya entendí que no es posible. Supongo que verme te despertaría las rabias y dolores del pasado, ese pasado que para mi sigue siendo presente y que para ti quedó atrás en el momento en que iniciaste una nueva relación.
Entonces, "porqué no te llené de mi cuando aún había tiempo; porqué no pudé comprender lo que hasta ahora entiendo, que fuiste todo para mi y que yo estaba ciego..." como dice la letra de la canción.
Quizás me sentía demasiado segura de lo nuestro. Cada día había más y nuevos planes, el futuro parecía más cercano y concreto... jamás pensé que abandonarías todo eso.
Fui ciega y temerosa, esa es mi conclusión. ¿Para que sirve? Para en un futuro, que ahora veo lejano, no volver a repetir estos errores, sea quien sea quien me acompañe.
Pero también entendí que siempre hizo lo mismo y que tampoco lo dimensioné. Siempre que hubo un problema prefirió dejarlo pasar, ignorarlo, no verbalizarlo o simplemente terminar con todo por no sufrir, por no enfrentar. No sé si es cobardía, falta de amor o de compromiso, pero efectivamente cada vez que tuvimos una crisis, de esas crisis de verdad, quiso dar un paso al costado y fui yo quien lo busqué porque creí en este amor hasta el último segundo que estuvimos juntos...y quizás hasta mucho después.
Eso me reafirma la ceguera, que no solo no vi mis errores, sino que tampoco vi en su real dimensión sus actitudes.
Y después vinieron otras crisis, otras discusiones, otros términos por peleas puntuales que terminaban en catástrofes porque se había guardado mil cosas...¿no confiabas en mi que no me decías las cosas? ¿no estabas dispuesto a enfrentar las diferencias?... siempre creí que temías discutir y por eso siempre te dije que necesitabas una mujer gomero que coincidiera siempre contigo. Disentir no es un problema, siempre y cuando seamos capaces de llegar a acuerdo. Al parecer nunca logramos eso.
Lo peor de todo esto es que, en el fondo de mi corazón, sigo creyendo que ibas a caminando a crecer y superar esos defectos. Quizás soy demasiado inocente y tengo una fe demasiado grande en la gente, especialmente en la que amo. Otros usarían improperios para definir mi ingenuidad, pero quiero seguir creyendo que peco de buena persona y no de otra cosa.
Como concluí ayer, pese a la pena y el dolor, pareciera ser que esto fue lo más coherente y lógico; definitivamente el calificativo "lo mejor" está fuera de lugar.
Y he comenzado el duelo. Lo que me parece gracioso es que no siento estar llorando su muerte, sino la mía. Es como si pudiera ver como segundo a segundo algo de mi se evapora y me voy quedando vacía, sintiendo la presión de llenar ese vacío con nuevas decisiones y elecciones.
"Prohibido tomar decisiones", dijo mi psicólogo, porque en este momento "estás en la trinchera evitando que te mate una bomba", nada más, en plena crisis. Es verdad, no estoy muy clara como para decidir nada, pero eso de todos modos agobia.
Después de consagrar siete años de mi vida a construir los cimientos de lo que esperaba sería el resto de mi vida, ahora me encuentro picando ladrillo a ladrillo esos pisos que construímos juntos para descubrir quien soy y que quiero. Es muy raro.
¿De qué sirve todo esto? Según yo, solo analizando el pasado podemos construir un mejor futuro y lo único que quiero ahora es dejar la pena atrás y volver a sonreir de verdad. No quiero volver a dejar que el miedo me impida tomar decisiones, no quiero que el amor me impida ver con claridad, no quiero sentir que mi vida entera se desmorona porque aposté demasiado sin estar segura...no quiero volver a sentir que me dejaron atrás porque en realidad no fui tan importante como yo pensaba.
La verdad, desearía apagar la luz y bajarme del escenario, pero como eso no se puede, por ahora me dedico a sobrevivir para ver si puedo volver a vivir.
miércoles, 20 de abril de 2011
La carta que no te enviaré
Aunque sé que debería olvidarte y dar vuelta la página, no he podido hacerlo. La verdad es que, pese a los innumerables problemas que tuvimos, las diferencias y dificultades de los últimos años, y de saber -racionalmente- que no vale la pena seguir intentándolo por ahora, no puedo dejar de amarte y de sentir, en el fondo del corazón, que mi vida sería mejor a tu lado.
Cuando supe que ya habías dado vuelta la página y estabas en otra relación, de verdad me quise morir. Sé que me dirías que soy una exagerada, que nadie se muere de pena y que -como siempre dijiste- mi vida debería ser mejor sin ti.
La verdad es que no sabría explicarte bien porqué me quiero morir. A ratos me cuestiono como pudiste olvidar 7 años en 4 meses, olvidar que nos íbamos a casar (teníamos fecha tentativa, si no lo recuerdas), que ya llevábamos años discutiendo como se iban a llamar los niños y muchas cosas más. Después, me siento reemplazable, una pololita más en la larga lista que, de seguro, habrá en tu vida. También me da rabia conmigo misma por seguir enamorada de alguien que ya me olvidó y seguir creyendo en una relación que, sin duda, para ti no tiene presente ni futuro.
Quizás influye que tú decidiste terminar con esto y que, por lo mismo, debes haber estado varios meses pensando en que ya no eras feliz con lo nuestro. Eso también me duele, no haberme dado cuenta, haber sido tan ciega.
Por supuesto que me pregunto esas cosas patéticas e infantiles que los celos provocan. ¿Es más linda que yo? ¿te besa como yo? ¿sientes con ella lo mismo que sentías conmigo? ¿Ya lograste sentir esa magia que sentíamos juntos? Pero esas preguntas no vale la pena hacérselas, principalmente porque no quiero escuchar las respuestas, que seguramente no me harán feliz.
También he tenido la tentación de pensar que me amas tanto y que la distancia y la soledad te tienen tan mal, que no pudiste solo con esto y buscaste a alguien para olvidar. Pero eso es seguir creyendo que me amas y la verdad eso no es bueno...por algo estás con otra.
Pensé en mandarte esta carta por mail, pero consideré que era una pésima idea. Ayer, ignorando que habías perdido el celular -o por lo menos eso decía tu muro en Fb- te llamé, pero después de dos tonos el celular fue apagado, ya sea que lo tengas tú, ella o te lo hayan robado.
No, en el fondo nunca me convencí que esto había terminado. Me sabía sola, sabía que ahora no era posible volver, pero supongo que estaba esperando que pasara el tiempo para volverlo a intentar o, lo que era lo mejor según todos, se me acabara el amor y así seguir adelante.
Y, aunque no lo creas, también he buscado mis errores. Me he cuestionado mucho porqué nunca accedí a irnos a vivir juntos, porque no entré en la lógica de hacer una familia y porqué pospuse nuestro matrimonio tanto tiempo. Sé que muchos dirán que éramos chicos, que no teníamos pega y mil cosas más, pero ahora que miro hacia atrás creo que pudimos hacer algo hace mucho tiempo. Obviamente también me pregunto porqué no fuiste más paciente y te acomodaste a mi ritmo, pero esa pregunta está demás ahora que estás en Iquique empezando una nueva vida.
¿Sabes qué fue lo peor? Después de que supe algo más de ella, descubrí que era perfecta para ti. Y eso me dolió. Unos años mayor, con trabajo, científica, seguramente más apurada que yo en formar familia. Por lo que se lee es amorosa y te adora. De verdad que no sabes como duele pensarte con ella.
Ahora escribo estas líneas porque necesitaba decir todo esto que me ahoga, porque estoy tratando de dejar de llorar y porque espero que después de esto ptengo pendientes por miedo a avanzar.
Lo diplomáticamente correcto sería desearte suerte, pero la verdad es que no me nace, porque si pudiera hacer las cosas como las siento, ya estaría en Iquique putéandote primero por haberme sacado tan rápido de tu vida y luego tratando de envolverte en un beso y un abrazo para ver si podemos salvar esto. Pero no, no puedo ni debo hacerlo.
Quisiera no pensar más en esto, quisiera dejar de amarte de pronto para que deje de doler...también quisiera ser más valiente para terminar con esto (sí, no sirvieron de nada esas conversaciones en el parque, cuando tratabas de ver que había bajo los parches de mis muñecas)...
Ahora funciono como autómata porque me da cargo de conciencia echarme a morir y transformarme en una preocupación para mis padres y un par de amigos (supongo).
Todavía cuando, de pronto en medio de la jornada, recuerdo que estás con otra a tu lado se me paraliza el corazón unos segundos, siento el estómago vacío y un hielo horroroso recorre mi espalda. Y empieza nuevamente la rueda de preguntas mentales.
Trataré de quedarme con las conclusiones que he sacado a lo largo de estos meses. Que queremos cosas distintas en estos momentos de la vida, que lo intentamos hasta el punto de hacernos daño, que te ame (y sigo haciéndolo, lamentablemente) con cada átomo de mi cuerpo, que fui inmensamente feliz a tu lado y que espero tú también lo hayas sido. No, no podríamos estar juntos otra vez, no ahora, creo.
Te amo, de verdad, y espero con todas mis fuerzas dejar de amarte para poder ver con claridad y seguir adelante.
No tienes que decir nada, porque sé que ese es tu estilo y porque, la verdad, ya no espero nada.
Suerte
Paulina
Cuando supe que ya habías dado vuelta la página y estabas en otra relación, de verdad me quise morir. Sé que me dirías que soy una exagerada, que nadie se muere de pena y que -como siempre dijiste- mi vida debería ser mejor sin ti.
La verdad es que no sabría explicarte bien porqué me quiero morir. A ratos me cuestiono como pudiste olvidar 7 años en 4 meses, olvidar que nos íbamos a casar (teníamos fecha tentativa, si no lo recuerdas), que ya llevábamos años discutiendo como se iban a llamar los niños y muchas cosas más. Después, me siento reemplazable, una pololita más en la larga lista que, de seguro, habrá en tu vida. También me da rabia conmigo misma por seguir enamorada de alguien que ya me olvidó y seguir creyendo en una relación que, sin duda, para ti no tiene presente ni futuro.
Quizás influye que tú decidiste terminar con esto y que, por lo mismo, debes haber estado varios meses pensando en que ya no eras feliz con lo nuestro. Eso también me duele, no haberme dado cuenta, haber sido tan ciega.
Por supuesto que me pregunto esas cosas patéticas e infantiles que los celos provocan. ¿Es más linda que yo? ¿te besa como yo? ¿sientes con ella lo mismo que sentías conmigo? ¿Ya lograste sentir esa magia que sentíamos juntos? Pero esas preguntas no vale la pena hacérselas, principalmente porque no quiero escuchar las respuestas, que seguramente no me harán feliz.
También he tenido la tentación de pensar que me amas tanto y que la distancia y la soledad te tienen tan mal, que no pudiste solo con esto y buscaste a alguien para olvidar. Pero eso es seguir creyendo que me amas y la verdad eso no es bueno...por algo estás con otra.
Pensé en mandarte esta carta por mail, pero consideré que era una pésima idea. Ayer, ignorando que habías perdido el celular -o por lo menos eso decía tu muro en Fb- te llamé, pero después de dos tonos el celular fue apagado, ya sea que lo tengas tú, ella o te lo hayan robado.
No, en el fondo nunca me convencí que esto había terminado. Me sabía sola, sabía que ahora no era posible volver, pero supongo que estaba esperando que pasara el tiempo para volverlo a intentar o, lo que era lo mejor según todos, se me acabara el amor y así seguir adelante.
Y, aunque no lo creas, también he buscado mis errores. Me he cuestionado mucho porqué nunca accedí a irnos a vivir juntos, porque no entré en la lógica de hacer una familia y porqué pospuse nuestro matrimonio tanto tiempo. Sé que muchos dirán que éramos chicos, que no teníamos pega y mil cosas más, pero ahora que miro hacia atrás creo que pudimos hacer algo hace mucho tiempo. Obviamente también me pregunto porqué no fuiste más paciente y te acomodaste a mi ritmo, pero esa pregunta está demás ahora que estás en Iquique empezando una nueva vida.
¿Sabes qué fue lo peor? Después de que supe algo más de ella, descubrí que era perfecta para ti. Y eso me dolió. Unos años mayor, con trabajo, científica, seguramente más apurada que yo en formar familia. Por lo que se lee es amorosa y te adora. De verdad que no sabes como duele pensarte con ella.
Ahora escribo estas líneas porque necesitaba decir todo esto que me ahoga, porque estoy tratando de dejar de llorar y porque espero que después de esto ptengo pendientes por miedo a avanzar.
Lo diplomáticamente correcto sería desearte suerte, pero la verdad es que no me nace, porque si pudiera hacer las cosas como las siento, ya estaría en Iquique putéandote primero por haberme sacado tan rápido de tu vida y luego tratando de envolverte en un beso y un abrazo para ver si podemos salvar esto. Pero no, no puedo ni debo hacerlo.
Quisiera no pensar más en esto, quisiera dejar de amarte de pronto para que deje de doler...también quisiera ser más valiente para terminar con esto (sí, no sirvieron de nada esas conversaciones en el parque, cuando tratabas de ver que había bajo los parches de mis muñecas)...
Ahora funciono como autómata porque me da cargo de conciencia echarme a morir y transformarme en una preocupación para mis padres y un par de amigos (supongo).
Todavía cuando, de pronto en medio de la jornada, recuerdo que estás con otra a tu lado se me paraliza el corazón unos segundos, siento el estómago vacío y un hielo horroroso recorre mi espalda. Y empieza nuevamente la rueda de preguntas mentales.
Trataré de quedarme con las conclusiones que he sacado a lo largo de estos meses. Que queremos cosas distintas en estos momentos de la vida, que lo intentamos hasta el punto de hacernos daño, que te ame (y sigo haciéndolo, lamentablemente) con cada átomo de mi cuerpo, que fui inmensamente feliz a tu lado y que espero tú también lo hayas sido. No, no podríamos estar juntos otra vez, no ahora, creo.
Te amo, de verdad, y espero con todas mis fuerzas dejar de amarte para poder ver con claridad y seguir adelante.
No tienes que decir nada, porque sé que ese es tu estilo y porque, la verdad, ya no espero nada.
Suerte
Paulina
miércoles, 16 de marzo de 2011
Retomando
Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí. La verdad es que de pronto las ideas se estancaron y me pareció más saludable dejar de pensar en demasía para no deshidratarme llorando día tras día.
Ahora, después de dos semanas de licencia, dos de vacaciones y en medio de mi cuarta semana tras regresar al trabajo puedo decir muchas cosas que he concluído durante este periodo de instrospección.
Primero, puedo estar sola sin morir en el intento, pero prefiero la vida de a dos. Por ahora, pese a esto último, necesito estar sola, ordenar mis ideas, definir mis prioridades y encontrar mi leitmotive en la vida.
Luego, me gusta ir al psicólogo y no ha sido una mala experiencia ir al psiquiatra. Creo que sin convertirse en un adicto a la medicina occidental ni a las terapias (manía burguesa, como dice mi hermano), es sumamente saludable contar con alguien con las herramientas necesarias para acompañarte en procesos complicados de la vida.
En tercer lugar, mi pega me aburrió. Y no me refiero a mi profesión, sino al lugar donde estoy desempeñándome en este momento. ¿El motivo? Simple, si yo no tengo muy claro que quiero, mínimo que la pega no presente las mismas dudas existenciales que yo y, en este momento, este medio no tiene identidad. Por lo mismo, tengo cero motivación y aunque trato de buscarla, no aparece.
Este año me voy a vivir sola. Sí, he decidido que es el momento de volar el hogar, abandonar la seguridad de la familia y crecer. Por ahora hay un plan entre manos con una amiga, pero si eso no resultase, capaz que me baje la valentía y me vaya a vivir "the real alone".
¿Cómo va la pena? Va. Todavía tengo pena y a veces lloro -ayer tuve un atacaso de angustia-, pero siento que estoy creciendo, encontrando respuestas y que puedo y debo seguir caminando. ¿Si sigo enamorada? Obvio!, ¿o creían que depués de casi 7 años el amor se me iba a pasar en menos de 3 meses? Lo extraño, trato de saber de él dentro de lo posible (no reviso su correo ni esas cosas, pero su muro de Fb es público, por ejemplo), pienso en él, lo recuerdo, le mando buenas vibras y trato de entender lo que nos pasó.
No sé que va a pasar en el futuro, como dije en algún post pasado aprendí que no sirve de mucho planear con meticulosidad tus próximos pasos porque todo, de un momento a otro, puede cambiar. Pero trato de trazar líneas generales para caminar, márgenes de acción, rallar mi cancha. Ya veremos hacia donde me dirige.
Creo que he crecido y mejorado en este proceso, pero que me queda mucho -pero mucho- por recorrer todavía para estar bien, efectivamente bien.
Ahora, después de dos semanas de licencia, dos de vacaciones y en medio de mi cuarta semana tras regresar al trabajo puedo decir muchas cosas que he concluído durante este periodo de instrospección.
Primero, puedo estar sola sin morir en el intento, pero prefiero la vida de a dos. Por ahora, pese a esto último, necesito estar sola, ordenar mis ideas, definir mis prioridades y encontrar mi leitmotive en la vida.
Luego, me gusta ir al psicólogo y no ha sido una mala experiencia ir al psiquiatra. Creo que sin convertirse en un adicto a la medicina occidental ni a las terapias (manía burguesa, como dice mi hermano), es sumamente saludable contar con alguien con las herramientas necesarias para acompañarte en procesos complicados de la vida.
En tercer lugar, mi pega me aburrió. Y no me refiero a mi profesión, sino al lugar donde estoy desempeñándome en este momento. ¿El motivo? Simple, si yo no tengo muy claro que quiero, mínimo que la pega no presente las mismas dudas existenciales que yo y, en este momento, este medio no tiene identidad. Por lo mismo, tengo cero motivación y aunque trato de buscarla, no aparece.
Este año me voy a vivir sola. Sí, he decidido que es el momento de volar el hogar, abandonar la seguridad de la familia y crecer. Por ahora hay un plan entre manos con una amiga, pero si eso no resultase, capaz que me baje la valentía y me vaya a vivir "the real alone".
¿Cómo va la pena? Va. Todavía tengo pena y a veces lloro -ayer tuve un atacaso de angustia-, pero siento que estoy creciendo, encontrando respuestas y que puedo y debo seguir caminando. ¿Si sigo enamorada? Obvio!, ¿o creían que depués de casi 7 años el amor se me iba a pasar en menos de 3 meses? Lo extraño, trato de saber de él dentro de lo posible (no reviso su correo ni esas cosas, pero su muro de Fb es público, por ejemplo), pienso en él, lo recuerdo, le mando buenas vibras y trato de entender lo que nos pasó.
No sé que va a pasar en el futuro, como dije en algún post pasado aprendí que no sirve de mucho planear con meticulosidad tus próximos pasos porque todo, de un momento a otro, puede cambiar. Pero trato de trazar líneas generales para caminar, márgenes de acción, rallar mi cancha. Ya veremos hacia donde me dirige.
Creo que he crecido y mejorado en este proceso, pero que me queda mucho -pero mucho- por recorrer todavía para estar bien, efectivamente bien.
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